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lunes, diciembre 02, 2013


¡Oh, María!...

Si vivieras, oh, María, casta diva, diva de todas las divas, divina diva mayor, el día de hoy, 2 de diciembre del año 2013, hubieras cumplido noventa años. Quien lo hubiera creído.
Pero, qué importa ahora, si hoy cantas mejor que nunca y tu corazón se ha liberado ya de tantas penas.
Tu voz ilumina los sueños del universo inmémore, tal como te lo hacía saber tu querido Di Stéfano en el primer acto de Traviata -¿te acuerdas?- y así seguirá por los siglos de los siglos.
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Retablo de María Callas, Collage digital de A.Moncada)

lunes, diciembre 07, 2009



Oh, Maria...


En la entrada anterior, abajo, hablábamos de las actuales divas de la Opera; pues bien, he aquí a la madre de todas las divas (dicho sea con respetuosa veneración): La incomparable Maria Callas, en un collage digital elaborado por el químico encargado de los tinacales de “La Virtud”.
Nos dice este sujeto que, para que el aguamiel complete su proceso de fermentación como mandan los más ortodoxos cánones de Mayahuel -otra madre, la madre diosa del neutle-, se precisa cantar el alabado, al estilo de los llanos de Apan.
Este canto era, y sigue siendo, aunque cada vez menos frecuentemente ejecutado, un rito ancestral, hondo y bello, que los pulqueros, con la mayor seriedad y devoción sacan de su ronco pecho al terminar de vaciar los pellejos de aguamiel que llegan a lomo de burro desde el campo. El vaciado se hace en las tinas donde se fermentan los ricos jugos, que luego se convierten en pulque, con la intervención de la bacteria Sacharomices Cerviciae, y desde luego, bajo los auspicios místicos del sacrosanto alabado.
Dudamos que Maria Callas lo haya cantado o escuchado alguna vez, aunque es posible que su gran amigo el también inolvidable monstruo de la Opera, Giuseppe Di Stefano la haya enterado del asunto durante sus largas estancias en nuestro pais, ya que el tenor era lo que se denomina “de trote largo” en materia de enciclopedismo etílico, vagancias concomitantes y muy destacadamente en su sabrosa relatoría. En tal practica, el amigo inseparable de Maria Callas solia explayarse con largueza y alcanzaba las mas altas cotas de virtuosismo siempre al abrigo de ambientes propicios, como la barra de “La Antigua Roma” o de “La Bella Ferrolana”, en el centro de la vieja capital azteca, donde sus hazañas y sus charlas aun se recuerdan despues de medio siglo.
Quien quiera escuchar la voz de Maria, en nuestra sinfonola, abajo, al fondo, tenemos dos de sus mas famosas arias: llegueles, no se arrepentira.
Si lo que quiere es la imagen ampliada, solo de click sobre ella y guardela.