
Que se toma, Don Xavier?
...
--Pase, pase usted; esta es su casa, amigo. Pase a refrescarse.
--A ver, Pelucas, sírvele algo al señor Berlanga: sírvele lo que pida, sin restricción alguna. La casa invita.
Es que, con esa pancarta y ese valor civil para portarla en una manifestación naylon como esta, Pulques Finos la Virtud, se manifiesta complacida y orgullosa de que todavía, al contrario de lo que se murmura en el programa de Paty Chapoy, quedan por ahí algunos mexicanos que no se han dejado zombificar.
A estos venerables compatriotas, la casa les abre sus puertas jubilosamente; manda tocar fanfarrias en su victrola, y también, de inmediato, les abre cuenta en la barra de hielo.
--Pásele, con confianza, hombre, y tome asiento donde guste.
Sea muy bienvenido.
Que curioso: De todo ese río de manifestantes vestidos de blanco y con velas encendidas, el señor Berlanga fue el único que tuvo a bien entrar a La Virtud.
Algunos se acercaron a husmear pero, viendo que se trataba de una galería con expendio de pulque y con fotos raras en las paredes, fruncieron la nariz, hicieron fuchi y pasaron de largo.
Bueno, el que si paso como de rayo, pero no a husmear, sino a un asunto urgente (aliviador y consonante) fue Porfirio Muñoz Ledo, quien, esta vez no quiso aceptar ni un farolazo. Otra vez será.
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Foto de autor desconocido, tomada del sitio del buen amigo trianero2, en flickr.