
De nuestra pinacoteca…
Un lance de
Curro Copetes.
Antonio Casanova y Estorach pintor catalán del siglo
XIX nos dejó esta bonita estampa eclesiástico-báquica que encontramos en una librería
de viejo. El Orejano la puso en un marco, y la colgamos en nuestra selecta
pinacoteca el pasado mes de septiembre.
Hace unos cuantos días, un grupo de distinguidas
damas de la Honorable Congregación de María Egipciaca que pasaban por esta calle detuvieron su andar y desde la otra
acera hicieron discretas señales con sus pañuelitos blancos a nuestro pulque-servidor
Curro Copetes, quien se encontraba muy quitado de la pena, tomando el sol a las
puertas de este establecimiento.
Acercose al llamado de las piadosas féminas y estas
le hicieron saber que deseaban tener una copia de esta imagen porque les gusta
mucho cuando pasan y la miran (de lejos, se entiende) y que, sabiendo de lo
desprendido que es el patrón de La Virtud, deseaban pedírsela para copiarla y
obsequiarla a su vez a su confesor, el Padre Meriendas, de Torreón.
Entonces, galante que es el ex banderillero, fachendoso
y jarifo, algo les dijo que nadie alcanzó a escuchar; regresó al salón, descolgó
el cuadro y luego lo entregó con mil zalamerías y reverencias a las beatas. Al
recibirlo, ronroneaban de emoción y coqueteaban, agradecidas y hasta resbalosas
con el pulquero.
Claro, al día siguiente el tal Curro tuvo que
soportar un vendaval de trompetillas y burletas de los parroquianos más cócoras
que se enteraron de su torero lance.
Y tuvo además que reponer el cuadro, faltaba más.
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