Luis Javier Garrido.
- Parece una mala jugada que hace el destino a este país tan necesitado de personajes de acción comprometidos en serio con el bienestar de su sociedad por el camino de los valores éticos.
- Enmedio de uno de los períodos más oscuros y vergonzosos de su historia, desaparecen los iluminados. Los íntegros y los justos se van para siempre; se apagan de pronto luces que nos alumbran con potencia y nos hacen posible el mirar las cosas como son. Quedan otras que iluminan menos y sobreviven muchas que no alumbran ni madres y que solo engañan al ojo del esnob, del incauto y del papanatas.
La catrina de Posada se mofa de México y se regodea recordándonos el título del postrer artículo del Maestro en La Jornada, publicado la semana anterior y vuelto a poner en su edición de hoy: Bussiness are bussiness (sic).
Frente al escenario canalla que le tocó alumbrar, una de las pocas y más poderosas antorchas, un referente fundamental de la maltrecha moral nacional se ha desvanecido para los restos.
La conciencia crítica del México actual no será la misma sin su quehacer y su palabra.
Ya nunca encontraremos su luz oxigenada los viernes por la mañana al abrir las páginas del diario, como lo hacíamos desde 1984.
Cuánto nos hará falta. Cuánto lo extrañaremos.
