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domingo, enero 11, 2015


Las serenatas de Aquiles Narro.

Uno de nuestros más apreciados benefactores, el eximio trovador saltillense don Aquiles Narro (cuenta abierta cum laudae en la barra de hielo de la casa), nos envía esta delicia folclórica en un video de su peculio. 
Suponemos que para concebir esta joya, el ruco poeta campesino se habrá inspirado en historias leídas en alguna biblioteca o en relatos galantes escuchados en los medios que suele frecuentar, sobre todo sacristías, casas de oración o aguardientes, y clubes de jardinería. 
Suponemos que a su venerable y muy correteada persona nunca le habrán ocurrido cosillas como las que nos ejemplifica en el video. 
Suponemos que en su discurrir por el mundo de la música vernácula o frente a las rejas floridas de una bella sílfide que escucha con los ojos en blanco la serenata de su amado, nunca le ladró en los calcañares algún can famélico, o jamás le vaciaron el contenido de una bacinica desde lo alto de un balcón, o le cayó la policía macana en ristre a la hora de máximo lucimiento lírico. 
Ha de ser pura ficción, pura imaginación, nada de trasvase nostálgico de experiencias personales en sus épocas de estudiante.
Ponemos aquí el bello documento grafico para solaz y esparcimiento de la exquisita concurrencia que nos honra con su presencia y trasiega y gorgorea fragantes pulques a conveniencia.

jueves, noviembre 20, 2014


Habla fuertecito el obispo Vera…
Y LA BEATERIA DE SALTILLO SUDA Y PEDORREA.

El nefasto Enrique Peña Nieto, enojado, reclamante, despechado, refiriéndose a los millones de críticos cada vez más conscientes, agraviados y activos que se manifiestan en su contra desde Tijuana hasta Cancun, declaró ayer en su tierra:
  --Pareciera que responden a un interés general por generar desestabilización, desorden social y atentar contra el proyecto de nación que hemos venido impulsando.
Al enterarse, el obispo de Saltillo, Raúl Vera, no pudo contener su rabia y le reviró:
  --¡Qué lecturas tan cómodas! Ahora nosotros tenemos la culpa de desestabilizar el país… ¿Qué quiere? ¿Que nos muramos en silencio?”. 
  --El discurso del presidente  ya es de dictadura.
  --No hay Estado. No hay acceso a la justicia. No hay acceso a una vida digna. No hay acceso a la seguridad. No hay acceso a un salario digno. En su proyecto de nación es evidente que no somos personas humanas.
Entonces, las legiones de beatas y beatos priístas del estado de Coahuila –colectivo social mayoritario en aquella tierra tan pródiga en ovinos, roedores y gallináceas-, al escuchar a su obispo pronunciarse en tales términos, reaccionaron de peor manera: 
Comenzaron a sudar de vergüenza y a despedir fétidas flatulencias por los distintos orificios del cuerpo; chillaban con furia, mordían el escapulario y se organizaban para solicitar a su bien amado gobernador Moreira II que echase del estado a tan peligroso Satanás. (Por ahuyentar la inversión foránea, seguro).

lunes, julio 29, 2013

Imágenes morivacionales...
El Licenciado.

Eran otros tiempos. Los caballeros de corbata no ponían demasiados reparos en alternar con personal menos favorecido por la diosa Fortuna cuando se encontraban disfrutando de la mexicana alegría. Y mucho menos cuando se trataba de ir andando a algún almacén de caldos y aguas locas para reabastecerse y continuar la refriega en los fragorosos campos de Baco y Mayahuel.
En esta bella instantánea del genial Tomás Montero se aprecia a un conocido abogado originario de la ciudad de Saltillo cuando en una parranda en la capital del país salía de una piquera-expendio de elíxires etílicos localizada en el centro histórico.
Se conoce que el lugar era bastante democrático a juzgar por las vestimentas de los parroquianos: En primer plano, El Charifas, mecapalero (cargador) de antigua prosapia cantinera; al fondo, un albañil en pantalones de pechera, un tinterillo con su habitual expediente bajo el brazo, y detrás del mostrador, el dependiente de "El Puerto de Cádiz" que debió ser el nombre del establecimiento. Nuestro personaje, a la derecha, lleva el preciado pomo envuelto en papel periódico bien oculto en el bolsillo trasero; está a punto de salir a la calle a caminar haciendo eses y cabriolas para beneplácito del público transeúnte, eso sí, con el nudo de su corbata en su sitio.
Dice nuestro especialista en artes plásticas y bohemias El Orejano que a tan lograda composición fotográfica solo le hace falta un perro husmeando en el ángulo inferior derecho.
La casa no pone trabas ni obstáculos -faltaba más- a quien especule sobre la identidad del licenciado  borrachín.
Por el contrario, alienta a parroquianos y visitantes saltillenses de edad madura para que identifiquen al conocidísimo sujeto, célebre profesionista, socio del Casino, y miembro de la mejor sociedad de allá, a mediados del pasado siglo.
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Gracias al Archivo Tomás Montero.

lunes, noviembre 21, 2011


Lo que nos faltaba...
The Moreira Brothers con el Juez Garzón...

En su más reciente edición la revista estadounidense The American Post publica esta interesante fotografía. En el texto que la acompaña se menciona entre otras cosas que “Humberto Moreira, presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI) sostuvo la primera de varias reuniones proyectadas con el juez Baltasar Garzón en su calidad de asesor del PRI en el perfeccionamiento de su plataforma política en el capítulo derechos humanos, seguridad pública y combate al crimen organizado”.
El pie de foto dice literalmente: The Moreira Brothers (leaders of PRI) and Spanish Judge Baltasar Garzón. (Favor de aguantarse, compostura!; nota de la R.)
Al comentar la nota en la tertulia de ayer, el también ex-mesero y profe saltillense apodado El Morrongo que nos visita con frecuencia y se toma sus pulques aquerenciado en las mesas del rincón, junto con sus compañeros comisionados del SNTE, se mofó con ganas de sus otrora admirados Moreiras, el colega y paisano ex gobernador y su brother el gobernador electo, diciendo en voz alta:
    --Miren nadamás, el prestigioso y eminente Juez Baltazar Garzón, el mismo que procesó a Pinochet y a los generales argentinos y a tantos y tantos delincuentes y genocidas... hoy está de asesor del PRI?...habráse visto!.. Válganme Santa Rufina y Santa Justa...
Del interior de una de las barricas grandes se escuchó a un parroquiano desconocido replicar, con acento chilango de Tacuba:
--Órale, ándale, habrá que avisarle al Garzón que se ponga buzo y mire bien con que clase de individuos se anda juntando; no se lo vayan a enredar esos sinvergüenzas...
El terciar de una voz de bajo proofundo, parecida a la del Licenciado Memijes surgió al relance, desde el interior del mingitorio:
  -Además, qué diantres tenía que hacer el hermano Rubén en las reuniones de su carnal con el jurista español?...andarán buscándose alguna vacuna jurídica...digo... por si las moscas, después del descarado atraco a Coahuila?
Hasta el poeta Froilán, que hacía su entrada en esos momentos al salón con su clan canino en formación escopeta, echó su cuarto de espadas y reviró con su bíblico chorro de voz:
  --Ojala que alguien pueda informar a ese buen hombre del avispero en que se ha metido y que no lo sorprendan estos, porque ya sabemos como se las gastan, recontra!...
 --Y quien lo haga, indudablemente pondrá su granito de arena en la lucha global contra la delincuencia organizada que, vaya que está tan bien organizada que, por lo que se mira, ya hasta parece que anda intentando enredar al mismísimo Garzón.
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El Morrongo nos pasó la liga a la nota original: http://www.theamericaspostes.com/?p=3713

martes, noviembre 01, 2011


Un “indignado” en Coahuila...
La moral de Moreira...

Dice Julio Hernández López en su Astillero de hoy que el profesor Humberto Moreira, jefe máximo del PRI y aun gobernador de Coahuila (con licencia) es el primer alto priísta en sumarse al movimiento de los indignados.
Sí señor, así como usted lo lee: el hombre se encuentra  i-n-d-i-g-n-a-d-o.
  --A ver, a ver, cómo está eso, no se puede creer...cómo es posible?...hay indignados en Coahuila?.. deveras, deveras, indignados allí?
Resulta que ayer, el demagogo Humberto, hermano carnal de Rubén, otro Moreira que tomará posesión como gobernador de la misma entidad dentro de un mes, compareció en una rueda de prensa en el PRI del DF, diciendo nada menos que “el ofendido es él” a causa del escándalo que lo ha dejado con las vergüenzas al aire, al hacerse pública la enorme estafa con que dejó a los coahuilenses endeudados con más de tres mil millones de dólares por treinta años, antes de encumbrarse en el puesto que hoy calienta.
Sí, señor, así rebuznó el político haciéndose el “ofendido”. Escenificó la pantomima con el mayor desparpajo, como todo un profesional, frente a las cámaras de televisión y ante el asombro de un enjambre de reporteros que no sabían si estaba haciendo sus habituales chistoretes o hablando en serio:
  --El ofendido soy yo! repitió, poniendo cara de circunstancia.
Dijo además (suponemos que entre gemidos y moqueos) que todo era parte de una campaña de linchamiento político en contra de su muy digna persona y que no tenía la menor intención de renunciar a su cargo.
Al escuchar esto último de quien nos trajo una versión directa de lo ocurrido, los parroquianos que chupaban su pulque ayer en el salón de La Virtud, en especial el grupo de profes saltillenses que liderea "El Morrongo" se conmovieron hasta las lágrimas. Alguno de ellos hasta sufrió un vahído y hubo que utilizar el embudo para administrarle unos farolazos de sotol arreglado y conseguir que se reanimara.
La queja dolorosa del gobernador de la gente, expresada por boca propia provocó un silencio sombrío entre toda la grey que remojaba el gurguñate plácidamente con los néctares divinos de Mayahuel que aquí se sirven. Los perros que acompañan al poeta Froilán, animalitos más sensibles y humanos que su dueño, escondieron la cola entre las piernas y se refugiaron gemebundos bajo las barricas del rincón mientras el viejo rumiaba incoherencias en la barra, maldiciendo a señas a la quincuagésima octava legislatura del Congreso del Estado Libre y Soberano de Coahuila de Zaragoza, por ser los amanuenses del indignado que le sujetaron la pata a la vaca.
El silencio reinante en la pulcata era de los que parten el alma y hacen llorar a las guitarras cantineras. La conmoción era honda, el tiempo parecía detenerse acongojado por la lamentación de Moreira.
Luego de algunos minutos de pasmo y estremecimiento del personal, se recobraron los ánimos y continuó el trasiego de neutle, pero se escuchaban palabras entrecortadas y suspiros llenos de ternura y piedad:
  --Pobrecillo, pobre político.
  --Pobre hombre, ofendido y linchado.
  --Pobre, pobrecillo.
  “¿Cómo es posible que malos funcionarios menores del gobierno que él mantenía bajo su control con mano de hierro (...) lo hubieran podido engañar, dándole dinero a manos llenas para gastar como mandatario que, ante la súbita abundancia, tal vez creía que lo era no de Coahuila sino de Dubai?”
  --Hace bien el buen hombre en exigir que sigan investigando y castigando a esos malos funcionarios menores que endeudaron con engañifas documentadas a su querido estado. Qué subordinados tan malvados, haberlos engañado a él y a su carnal.
   --Seguramente se hará justicia porque los que van a investigar el pavoroso caso son gente de la mayor confianza: comenzando con el actual procurador, que es el mismo que tenía el indignado cuando gobernaba. Y lo mismo el Congreso Local, su congreso. La pura confianza coahuilense; todo en familia pues, para garantizar que se castigue al o a los responsables.
Porque él, Humberto Moreira, ciudadano virtuoso, humilde, prudente a carta cabal, se mira a leguas que no tuvo nada qué ver con la contratación de la escalofriante deuda ni con el dispendio (el dispendio de la gente), ni con la depredación devastadora y clamorosa que “dicen” hubo en su mandato.
  --En todo caso, al contrario: él es el ofendido...verdáááaa?
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El párrafo entrecomillado es de Julio Hernández López, Astillero, La Jornada, 1.nov.11.

domingo, julio 18, 2010

La nueva estatua de Flores Tapia en Saltillo.

En tiempos de bárbaras naciones...
Ayer sábado, al filo del mediodía, cuando el salón de actos de La Virtud se encontraba pletórico de personajes y parroquianos de los llamados asiduos, cayeron de repente un grupo de profes, esmirriados y de aspecto sindical, provenientes de Saltillo; venían acompañados por Elías El Morrongo, popular líder sindical cucaracho y mesero de ocasión en una cervecería de aquella hermosa ciudad, y se instalaron en una mesa contigua a la barrica mayor.
Comentaban en voz baja que la misión que los trajo a tierras laguneras no había sido del todo exitosa, que más bien había resultado decepcionante, porque los camaradas del sindicato de Torreón les hicieron el feo y los mandaron a la goma cuando descubieron que el verdadero propósito de su visita “de promoción” era el de recaudar fondos para levantarle estatuas al folclórico y en su tiempo famoso en todo el país por su escandalosa corrupción, el gobernador Oscar Flores Tapia.
Intentaban organizar una serie de pláticas dirigidas a las ”bases” para recordarles la gloriosa biografía del ya difunto colega, como parte inicial de una campaña para enaltecer su memoria y "hacerle justicia al mejor gobernador que ha tenido Coahuila”.
Mediante una colecta popular, de a Wilson, el profesorado coahuilense aportaría su granito de arena al soñado proyecto de las clases dirigentes, de levantarle al prócer un colosal monumento de cuerpo entero en todas y cada una de las escuelas de los 38 municipios del estado.
La estatua, según instrucciones superiores, dijeron, debería ser copia fiel de la que fue colocada en Saltillo el pasado mes de junio, al lado de uno de los puentes construidos por el gobernador actual (al lado, no colgando debajo de las vigas. Nota de la R.)
Para el efecto se llevó a cabo una pomposa ceremonia en la que estuvo presente la crema y nata de los políticos y potentados de la capital del estado, y se pronunciaron discursos desbordantes de miel e inciensos orientales. Los oradores no se midieron en ditirambos y loas al desaparecido sujeto, entre los que brilló con luz propia lo expresado sin pudor por un personaje de la picaresca política estatal del siglo pasado, ex-alcalde apodado por cierto "La Rata del Desierto", quien se aventó la puntada de asegurar, en su turno al micrófono, que Flores Tapia "vivió pobre y murió pobre".
Tan sabrosas como nuestras botanas de sopes y memelas, fueron las notas publicadas por la prensa cherry de Saltillo, con motivo de la inauguración de la estatua del adorado ex-gobernador. El arcipreste Catón, nuevo santo patrono de la ciudad, escribió -cual Débora Kerr, comme il faut- en su columna, un chorizo laudatorio digno de las medidas cósmicas del homenajeado.
Para deleite de nuestros visitantes virtuales, pinchando aquí se puede disfrutar de uno de estos embutidos regionales, escogido al azar (y que hubiera hecho las delicias de Monsiváis en su llorada "Por mi madre, bohemios").
No se lo pierda, está, deveras, para chuparse los dedos.
Siguiendo con la reseña, minutos más tarde hizo su aparición en el umbral de La Virtud el honorable vate Froilán, nativo de San Garabato y señor de bancas adentro en este portal. Se presentó como siempre, ataviado con un sombrero de copa y descoloridos harapos que fueron elegante abrigo en mejores tiempos; caminaba seguido de un puñado de perros del vecindario que navegan con él por todas partes y que, como al personaje de las mariposas amarillas de Macondo, le anteceden, anunciándolo como si fueran heraldos, y luego, al marcharse, le cubren la retirada con disciplina digna de un alto mando castrense.
Nuestro poeta callejero, cual Hemingway en su Floridita, tomó su lugar de siempre en la cabecera de la barra; se echó al coleto sus dos cacarizas de pulque de ajo de rigor, y más tarde, escoltado por sus chuchos, se enfiló hacia el rincón opuesto para saludar a Adrián “El Economista, que se hallaba, sesteando y meditando en el otro extremo del local.
Pero hete aquí que al pasar don Froy por su mesa, El Morrongo y los profes de Saltillo, lo detuvieron y le mostraron la foto que adorna esta entrada.
--Mire, poeta, la nueva estatua de Flores Tapia en Saltillo.
El vate anarquista observó detenidamente la imágen, valiéndose de su célebre monóculo. El tiempo pareció detenerse y cesaron los dicharachos y los brindis en el recinto.
Al terminar, el bardo gritó a todo pulmón un improperio impublicable, y con el rostro enrojecido, se subió a la barra de un salto inusitado para su edad. Los parroquianos, respetuosos y expectantes, hicieron silencio, y el viejo, temblando de ira con la foto en la diestra en alto , declamó, con potente vozarrón de profeta el verso que hiciera famoso a Ugo Foscolo en el siglo XVIII:

En tiempos de bárbaras naciones,
de lo alto de las cruces
colgaban los ladrones.
Más hoy, en el siglo de las luces,
Del pecho de ladrones, cuelgan cruces.

Entonces, como por arte de magia, vibró el aplauso clamoroso y se calentó al instante la parroquia ecuménica y culta de La Virtud.
Al terminar el barullo y los brindis empulquecidos por las glorias eternas del poeta, se escuchó que alguien más quería tomar la palabra y pedía silencio en el salón.
--Silencio, señores, silencio por favor...
Un versificador populachero del rumbo apodado El Orejano se puso de pié y se trepó a una barrica; carraspeando primero con voz aguardentosa, rompió los céfiros de la estancia, para ese momento ya enfervorecida y expectante, y dijo:

En ridícula estatua, Flores Tapia,
saqueador cavernario del estado,
protector de ladrones afamado,
que murió, según dicen, en la inopia,
ha quedado por siempre retratado.

Entonces, el vate Froilán, desafiante, retador, y todavía dueño de la escena, sin bajarse de la barra, hizo un ademán teatral e interrumpió de mala manera al recitante, espetándole, sin darle tiempo de recibir el aplauso de la concurrencia:
--No, no, mi buen Orejas, no; así no;...se requiere más tatacha, mas calicatencia, más lira, más piquete. Esto que habéis declamado se asemeja más bien un poema patriótico, a una de esas ramplonerías que componen aquí los profes de la capital; de modo que, no te hagas pato, échale, ándale!...
Ante tal arenga del venerable don Froy, el pobre de Orejano se quedó un instante pensativo y después reviró, tratando de sacarse la espina:
--Ái les va pues, esta silva sorjuanesca:

En tiempos alcahuetes de ladrones,
debajo de los puentes,
y en cívicos rincones,
broncíneos monumentos indecentes
endiosan fanfarrones,
domésticos políticos hampones
que, un grupo de pudientes
saltillenses nalgones,
quieren, los muy cabrones,
que Coahuila y sus gentes,
hoy escasa en gritones,
(y en valientes)
tengan por héroes, no por delincuentes.
....................................................................... Soooopas, perico!
Foto: Agencia Infonor