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miércoles, noviembre 13, 2013

Pleito de cobijas, va de nuéz.

Han comenzado ya los rigores del invierno. En La Virtud, los parroquianos, que ahora llegan a nuestro salón bien forrados, ensombrerados y envueltos en sarapes y chipiturcos o luciendo boina vasca o máscara del Santo, suelen pedir algun trago fuerte para atemperar el ánima y estremecer deleitosamente el cogote mientras les son escanciados los neutles y curados de su preferencia. 
En esta ocasión, algunos de ellos han solicitado igualmente a nuestro ilustre pulque-servidor "El Pelucas" que, si no hay inconveniente, saquemos del baúl de los recuerdos un maravilloso poema alusivo al tiempo de frío que ya habíamos publicado anteriormente. 
No sabemos porqué, pero les gusta mucho. El ex-voto es de la admirada retablera Selva Prieto. Va, pues:

PLEITO DE COBIJAS
Margarito Ledezma

Pues hoy amaneció la novedá
de que Don Juan, el tío de Las Clavijas,
tuvo un tremendo pleito de cobijas
con su mujer, la güera Soledá.

Dicen que se acostaron muy temprano,
porque desde la tarde ya hacia frio,
sin que hubieran tenido ningún lio
y los dos con un humor bastante ufano.

Mas parece que, ya en la madrugada,
Don Juan quiso voltiarse de ladito,
y jaló las cobijas un tantito,
y dejó a la mujer descobijada.

Doña Chole, al sentirse en ese plan,
trató de remediar la situación,
y les dio a las cobijas un jalón
y, sin querer, descobijó a Don Juan.

Y Don Juan, todavía medio dormido,
sin saber ni la causa ni el origen,
gritó con fuerte voz: “¡No descobijen!”,
y jaló el cobertor y echó un bramido.

Y Doña Soledá, muy asustada,
entre dormida aun y entre despierta,
sintió que la dejaban descubierta
y le dio otro jalón a la frazada.

Mas Don Juan, a su vez, muy sorprendido
y todavía entre sueños y algo inerte,
les dio a las tilmas un jalón tan fuerte
que también Doña Chole dio un bramido.

Y, como eran así dos voluntades,
que jalaban con rumbos diferentes,
llegaron a ponerse tan renuentes
que de una colcha hicieron tres mitades.

Lo peor es que, al estarse jaloniando,
a oscuras y enojados de ribete,
no dejaron de darse algún moquete,
y dicen que ya se andan divorciando.

Mas la culpa de tales asonadas
y de tales disgustos cobijeros,
la tienen los demontres de obrajeros
por hacer tan angostas las frazadas.

miércoles, mayo 01, 2013




PLEITO DE COBIJAS.
Margarito Ledezma

Pues hoy amaneció la novedá
de que Don Juan, el tío de Las Clavijas,
tuvo un tremendo pleito de cobijas
con su mujer, la güera Soledá.

Dicen que se acostaron muy temprano,
porque desde la tarde ya hacia frio,
sin que hubieran tenido ningún lio
y los dos con un humor bastante ufano.

Mas parece que, ya en la madrugada,
Don Juan quiso voltiarse de ladito,
y jaló las cobijas un tantito,
y dejó a la mujer descobijada.

Doña Chole, al sentirse en ese plan,
trató de remediar la situación,
y les dio a las cobijas un jalón
y, sin querer, descobijó a Don Juan.

Y Don Juan, todavía medio dormido,
sin saber ni la causa ni el origen,
gritó con fuerte voz: “¡No descobijen!”,
y jaló el cobertor y echó un bramido.

Y Doña Soledá, muy asustada,
entre dormida aun y entre despierta,
sintió que la dejaban descubierta
y le dio otro jalón a la frazada.

Mas Don Juan, a su vez, muy sorprendido
y todavía entre sueños y algo inerte,
les dio a las tilmas un jalón tan fuerte
que también Doña Chole dio un bramido.

Y, como eran así dos voluntades,
que jalaban con rumbos diferentes,
llegaron a ponerse tan renuentes
que de una colcha hicieron tres mitades.

Lo peor es que, al estarse jaloniando,
a oscuras y enojados de ribete,
no dejaron de darse algún moquete,
y dicen que ya se andan divorciando.

Mas la culpa de tales asonadas
y de tales disgustos cobijeros,
la tienen los demontres de obrajeros
por hacer tan angostas las frazadas.


¡Ojalá que en Gobierno les exija
tejer unas frezadas competentes,
que tapen bien a las dormidas gentes
y eviten esos pleitos de cobijas!


NOTA: Como don Matías el frezadero es mucho mi amigo, no quise mentarlo personalmente en el argumento de mi poesía para que no fuera a darse por aludido y a quererse ofender; pero la verdad es que todos los frezaderos, sin zafar a mi amigo don Matías, hacen unas cobijas tan angostas que con tantito que uno se voltié descobija al otro, y con más razón si los dos son algo gordos y a ambos dos les gusta jalar parejo.
Sería bueno que los susodichos frezaderos pensaran un poco y hicieran las cosas de otro modo, pues ¿cómo consideran que con una cobija de vara y media de ancha, y hasta de una vara y dos tercias, van a cobijarse bien dos personas, y menos estando dormidas las dos? Porque todavía estando despiertas es más fácil, pues con prudenciar un poco una de ellas y quedarse descobijado toda la santa noche, mientras el otro se dedica a roncar muy bien tapado, o con agarrar otra cobija y taparse por cuerda separada, todo está arreglado; pero, estando dormidas las dos, ¿qué quieren ustedes que haga una gente privada y embebecida por el sueño? Precisamente de allí viene ese dicho tan conocido y que hasta parece un evangelio chiquito, que tanto usa la gente y que dice: “No jalen que descobijan”.
Yo creo que el Gobierno  debiera dar una orden fuerte para que las cobijas sean siquiera de tres varas de ancho las más menos, sin perjuicio de dejar aucción para que puedan hacerse otras más anchas, pues muy bien se echa de ver que, ya con vara y media por persona, es más difícil taparse y, además, queda un mediano margen para que cuelgue a cada lado del catre, como sobrecama o caido, para un caso de emergencia.
Hora que también hay que convenir que el Gobierno no puede estar en todo y ponerle remedio a todo, pues el otro día andaba aquí un gringo tan gordo que ha de haber sido de la Panzagonia, pues tenía una panza como cinco veces la de Pancho Álvarez el cantor, y que ni con una cobija de seis varas de ancho se hubiera alcanzado a tapar él solo, contimás con otra persona. Así es que allí si ni modo de exigirle nada al Gobierno, pues con todo y la orden fuerte el hombre se hubiera quedado descobijado y con más de media barriga de fuera.
Por eso en ciertas ocasiones es mejor quedarse callado y no decir nada.
OTRA NOTA: Pancho el Secretario del Juzgado fue el que me aconsejó que en la nota anterior pusiera eso de taparse o cobijarse “por cuerda separada”, pues dijo que eso se usa mucho en los Juzgados y que así se entiende bien lo que quiero decir en dicha NOTA.

.........................................................................

Al presentar este exquisito poema del inmortal vate -gloria y prez de Chamacuero, Guanajuato- que vivió en la primera mitad del siglo pasado, la casa le rinde como siempre un homenaje lleno de emoción y regocijo.
Para festejar el acontecimiento, a todos los presentes se les sirven gratis deliciosas catrinas y tornillos pletóricos de curado del día. 
El encargado de declamar los versos es El Orejano, quien lo hace como siempre, con lucimiento y prosopopeya, encaramado en una barrica y despojado de su sombrero Panamá. 
Además y por aclamación multitudinaria de nuestra sensible parroquia, anunciamos que, a partir del próximo 2 de noviembre, don Margarito tendrá su nombre escrito en letras de oro en nuestro retablo mayor. Tarde pero seguro. 
Ex-voto de nuestra admirada Selva Prieto.

viernes, abril 12, 2013

Curioso poema pulquero de Manuel Acuña...

LOS BEODOS.
 
Junto a una pulquería
cuyo título es "Los godos"
disputaban dos beodos
la tarde de cierto día.

 Yo pasaba por afuera
de la taberna predicha,
 me detuve, y por mi dicha
oí la disputa entera.

-Oiga, amigo, no me abroche
tan horrenda tontería,
yo le digo que es de día.
-Pos yo digo que es de noche

-Pos yo el sol es lo que miro
y no hay estrella ninguna.
-Pos yo digo que es la luna
y muy grandota dialtiro.

Es que asté ya se le escapa
toditito don Perfeuto
porque ya siente el efeuto
del maldecido Tlamapa.

-¡Qué Tlamapa, ni que nada!
A mí el pulque no me aprieta,
-Pos yo apuesto una peseta.
 -Pos yo apuesto mi frazada.
-¿Pos con quién nos arreglamos?
-Pos con cualesquiera, vale,
-Bueno, pero no me jale.
-Bueno, pus entonces vamos.

Y entre diciendo y haciendo
este par de tercos beodos,
se salieron de "Los godos"
casi, casi que cayendo.

Y viendo pasar un coche
al cochero se acercaron,
y presto le preguntaron
si era de día o de noche.

Pero el salvaje cochero
movió triste la cabeza
y respondió con torpeza:
 señores: ¡soy forastero!

viernes, enero 04, 2013



Aquiles Narro: Propósitos de Año Nuevo.

Desde la República Independiente del Sufridero, sita en las inmediaciones del sureste de Coahuila, entre el Cerro del Pueblo y Aguanueva, nos escribe un chalán del eximio Aquiles Narro y nos comparte los propósitos de año nuevo de este singular personaje al comenzar este 2013.
“El día primero de enero, muy tempranito, el viejo norteño se enjaretó sus gastadas chaparreras, ensilló su penco alazán y, al paso al principio y luego al trote y siguiendo las antiguas veredas de tiempos de Mamá Carlota y Santana, salió a campear por los rumbos de la Hacienda de Buenavista, allá, cerca de Saltillo”. 
Cantando a los cuatro vientos todo lo que se propone hacer en los doce meses que vienen, iba enumerando en voz alta con su inconfundible acento y su gracia campirana y melodiosa los versos que aquí transcribimos por cortesía de Oziel Montañéz, quien lo seguía a cortos pasos a lomo de un burro, en pelo, y garrapateaba en una libretita lo que iba diciendo Aquiles.
                                                           
Costumbre por generaciones
es cada año al comenzar
aunque quede en intenciones
los propósitos jurar

Mi propósito primero
lo considero un deber
que en esta cuesta de enero
trabajaré pa’ comer

les prometo algo importante
ya no voy a holgazanear
para salir adelante
ya me pondré a trabajar

Prometo ser generoso
honrado y caritativo
apoyaré al que no tiene
seré participativo

Me aguantaré... lo prometo,
ya no voy a criticar
siempre que la pata meto
es que me dan de que hablar

Ya no contaré mentiras
aunque sean de las piadosas
pos cuando éstas se descubren
siempre resultan odiosas

Con tanto que he adelgazado
me propongo estar a dieta
si ésta, me da resultado
les pasaré la receta

Para mejorar la panza
practicaré el ejercicio
lo prometo...si no cansa
y si el tiempo, me es propicio

Aunque me muera de ganas
y mis deseos sean tales
juro no cometeré
los pecados capitales
En la gula ... yo no creo
que esta vez pueda caer
si muy apenas completo
pa’ pasarla... ¡y mal comer!

No provocaré la ira
ni tirarme a la pereza
aunque le suene a mentira
no caeré en esa torpeza

No caer en la avaricia
de acumular el dinero
y aunque la idea me acaricia
me aguantaré por entero

Nunca me dará la envidia
de lo que otro ha de tener
si se puede... en buena lidia
lo trataré de obtener

Aunque me cause gran furia
y se acabe mi arrogancia
no cometeré lujuria
ni pecaré de ignorancia

Si propósitos no cumplo
se los dejaré pendientes
pa’ volverlos a jurar
¡El día de los inocentes!

OZIEL.M.G. 98/ 2013

miércoles, junio 27, 2012

Del poeta Froilán a Fuente ovejuna: Votad!

Pulques Finos La Virtud no es, como pudiera pensarse, un sórdido refugio de viejos barrigones, rufianes insolentes y otras especies de esas que empollan, se crían y pastan en el solar patrio y son afectos a la reprobable ingesta de los néctares y elíxires que brinda a sus hijitos mexicanos la diosa Mayahuel.
Por ese antro virtual trasiegan variopintos personajes, individuos de toda laya que, virtuales y todo, liban, sestean y discuten; vociferan, rebuznan y echan sus penas al viento; los hay obreros, comerciantes, jurisconsultos y curas de pueblo, vagos, pintores y vejetes jubilados, cantantes de ópera, mentores moreiristas (o sea, profes; bueno, también de los que se la mientan a aquél, you know), inventores de extrañas marinolas, literatos y banderilleros en retiro; algunas mozas del partido caen de vez en cuando, eso sí, acompañadas casi siempre por clérigos de alto copete.
Todos los parroquianos tienen su gracia. Todos echan su cuarto de espadas, cada quien en lo suyo; el repertorio de habilidades y maromas de nuestros habitués es muy rico y variado, acá el mas pelón se hace trenzas. Hay quién sabe latín y dialectos ancestrales de Mesopotamia. Ah, y nuestra enchiladera –desde tiempos de la colonia, en todo expendio de neutles hay una- es licenciada en Ciencias Políticas.
Aquí tenemos de todo, como en botica. No en balde alguno ha dicho que el espíritu que sopla en nuestro salón es el espíritu de rebotica.
Presentamos -sin falsa modestia- una bonita muestra típica.
Se trata de un poema de los que se avienta el ínclito Froilán, místico poeta callejero de la misma línea de aquél "Adrián el Economista UU" que deambulaba echando jeremiadas y otras meadas por las calles del Saltillo de aquellos felices días del pulquero en el Ateneo Fuente, allá por los 60s del siglo pasado.
Este singular personaje (emparentado de lejos con otro vate glorioso, el guanajuatnse Margarito Ledesma) vagaba sin rumbo por la vida seguido por sus canes famélicos, desde los lejanos días en que el monero Rius clausuró Los Agachados. Una tarde, el poeta asomó la naríz, entró a La Virtud y pasó a nuestro mingitorio; luego se sentó un rato, le ofrecimos una jícara de curado de guanábana y se quedó.
Lo adoptamos acá en La Virtud y hoy este bardo callejero es una de nuestras estrellas de mayor fulgor y prosapia.
El viejo es de pocas palabras y de carácter algo agrio. Escribe, como Adrián el de Saltillo, en trozos de papel de estraza que va pepenando por donde pasa; siempre se le ve, aquerenciado en la cabecera de nuestra barra, tal como Hemingway en El Floridita de La Habana. Allí medita y crea sus ensoñaciones y hondas filosofías, mientras su honorable guardia perruna dormita al lado.
Bueno, ya estuvo, aquí va su última entrega:


Votad, Fuente ovejuna mexicana!

Votad, Fuente ovejuna mexicana.
Votad, votad, votad.
Mas no votéis al aventón, cual mensos,
no lo hagáis con el hígado, estómago o fundículo(*).
El cerebro es el órgano que debe utilizarse
para estos menesteres.
Es el momento de cobrarse caro
todas las que os han hecho.

Pensad un momentito,
no votéis a lo loco,
no echéis a la basura esa arma que es tu voto;
es un voto y no es poco: son el tuyo y millones.
El voto es una piedra,
la piedra es tu venganza.
Potente es la pedrada,
apunta bien y lanza.
arrojadla con fuerza,
con tino y con potencia,
directo a la cabeza,
que es donde más les duele,
entre ceja y oreja,
sonadles en la madre.
Que no te tiemble el brazo,
no falles el madrazo.
políticos bribones, hatajo de cabrones.
vendepatrias hipócritas,
sinverguenzas, ladrones.
Que no te tiemble el brazo,
no falles el madrazo.

Votad, Fuente ovejunos:
es la oportunidad,
no la dejéis pasar porque es preciso
chingar a los traidores con el voto,
castigar vende patrias, zurrar beatas,
no importan maremotos ni bravatas,
que ya se aplacarán.

Levantad esa frente,
acordáos de aquél indio tan valiente,
que salió de este pueblo, de esta gente,
honrad la dignidad.
Y mirad hacia arriba, buscaos en las estrellas,
en meteoros, cometas, galaxias y planetas;
no miréis hacia el suelo,
ya está bueno, ovejunos,
ya sois muchos, no algunos,
votad, votad, votad.


(*) fundículo: extraño órgano del sistema volitivo-encéfalo-calcáneo. Este vocablo suele usarse también a modo de comodín en ciertos ejercicios de retórica avanzada y solfeo. El arcipreste Catón de Saltillo lo cita con frecuencia en sus encíclicas y anatemas.

martes, mayo 08, 2012

Ni modo, la vida cambia...
Consternación en "La Virtud".

Fué un golpe seco, nos ha tomado por sorpresa. No se vale, señor. Lo supimos ayer por las noticias de la radio. Estaba El Pelucas recibiendo un carro de pulque de los llanos de Apan y La Lupe se encontraba encendiendo el fogón de las garnachas. A ambos empleados, al igual que a la distinguida clientela presente en el salón a esas horas del mediodía, las palabras del locutor los dejaron mudos, paralizados, atónitos.
Al escuchar aquello, el Máistro Mecates dejó su lectura cotidiana de El Dictámen y se puso pálido y sombrío; en la mesa del fondo, los jurisconsultos Manos Prietas y Memijes cerraron los folios con que discutían mientras bebían sendos curados de guayaba; en la barra, el poeta Froilan refunfuñó entre dientes algo que nadie entendió, después escupió por un colmillo y -cosa rara- propinó un puntapié a uno de sus chuchos de guardia que estaba dormitando a su vera.
Solo el popular pulque-servidor Curro Copetes no pareció inmutarse, al contrario, al escuchar la noticia, primero esbozó una sonrisa, luego silbó una mentada larga y florida como mangana de lujo, y ya con el público fijo en su persona, dibujó un espectacular corte de mangas con giro doble de 180 grados y soltó una carcajada de las suyas.
  --El Millonésimo se ha jubilado!!!...
Lo confirmamos después en otros medios: por razones de edad, como es exigencia vaticana, nuestro personaje consentido tuvo que presentar la renuncia al Papa y ésta le fue aceptada al instante.
Repetíanse las noticias en la televisión y dábase nueva cuenta de su larguísimo historial de picardías, chanchullos, sabrosos dichos y pendencias toreras. No lo podíamos creer.
La casa, aún obnubilada y trémula, dirige su mirada hacia el altísimo y acallando un sollozo franciscano se truena los dedos: no puede ocultar su consternación y su desconsuelo; sus formidables guías espirituales -los elegidos, los más grandes- se le esfuman para siempre. En menos de un año se nos retiró el cardenal Sandoval Íñiguez El Jetas; ahora toca turno a Onésimo Cepeda...solo falta que El Trompas Norberto nos anuncie mañana que cuelga los hábitos para irse de segunda voz con Los Tigres del Norte.
  --Caramba!... ahora, como dice el clásico, quién podrá divertirnos, Señor?
Sin embargo, mirando el lado optimista del caso, el H. Consejo de Administración y Bullanga de "La Virtud" hace votos sinceros porque el obispo disfrute en santa paz su retiro del show bussiness y porque sea felíz en esta etapa de su vida; además, le extiende una cordial invitación para que pase cuando lo desee a recoger su Bula de Parroquiano Distinguido y su Carnet de Uso Libre de nuestro Papa-móvil y, desde luego, a saborear acá los pulques y curados más genuinos y exquisitos.
  --Bienvenido pues, matador Millonésimo, quién quita y hasta si se te antoja, toreas de salón con el personal y sin necesidad de pedir permiso a la autoridad!
Para honrar el aconteciminto, transcribimos unas bonitas décimas que compuso uno de nuestros habitués hace tiempo en honor de su ilustrísima:

Mezcal, pidió el obispo.
(Tríptico jaranero)

 -- I --
Mezcal!, pidió el obispo, enrojecido,
arrimando la panza al mostrador,
dejando afuera polvo y resolanas
tras de azotar las puertas con furor.

Desde un rincón gritaron: “bienvenido
el que ha llegado en nombre del señor;
Mezcal para ese pecador perdido”,
Salud!, brindó un borracho, divertido,
y repiquen gozosas las campanas,
por su digna presencia, monseñor.

  - II -
En vaso limpio, y rápido, m'hijito
del bueno, doble, y por mejor servido,
me lo pones con sal y limoncito.

Enjugóse el sudor con la sotana,
observó de reojo a la clientela;
se frotó los juanetes, soltó un pedo,
el pañuelo sacó, y recomponiendo
su humanidad oronda y bendecida,
la bebida observó de media gana
y echósela al coleto, con denuedo.

    - III -
Atragantándose, gritó: una chela!
Si es Corona, mejor, y bien helada,
que este sorronche está de la chingada,
pero con la cerveza, me la pela.

Apoyó la sandalia en el estribo,
alivióse al instante con el trago
e inflando la barriga atormentada
eructó sosegado, con halago,
pues el pegue quitóle lo agresivo
y transmutó a aquel el príncipe en un vago.
...........................................................................

  Aquí una breve semblanza del llamado "mercader de la religión y la política" escrita por el connotado especialista Bernardo Barranco V. en La Jornada del 9 de mayo 2012.

jueves, marzo 29, 2012


Benedicto 16 en Cuba...
Tome su mango, caballero.

Ha terminado el mitote. Vino el papa a México y se fue. Pero antes de retornar a su cubil Vaticano, quiso aprovechar la vueltecita por el tercer mundo (así dicen sus achichinques) para ir a esparcir también su "doctrina" a Cuba donde, con la tradicional cachaza de la casa, lo recibieron a porta gayola y, luego de darle por su lado con reverencias, lindezas y sabrosa burundanga, lo despidieron con otros lances de exquisita torería:
Sea usted bienvenido, haga su apuesta, pero... tome su mango, caballero.
Al primitivismo de las groserías e insolencias discursivas del sumo pontífice, dignas de un Vicente Fox cualquiera, el presidente Raúl Castro y después el propio Fidel, encarnando con envidiable empaque a la santísima trinidad guajira (los entrañables pícaros Tres Patines, Nananina y El Juez) contestaron al cura ex-nazi con una sonrisa chinguenguenchona y con un sortilegio cubanísimo.
Luego de escuchar, respetuosos y atentos, los choros obesivos y de aguantar impávidos las provocaciones del siniestro visitante, los hermanos Castro, escondida la mano izquierda en el bolsillo de sus guayaberas almidonadas, cruzaron los dedos a la manera de los ñáñigos y los santeros de Guanabacoa, para invalidar secretamente su aparente condescendencia con las "propuestas" neo-medievales de reconquista vaticana que parecían acoger con atenta humildad, exclamando en voz bajita, como un susurro, igual que Galileo hace quinientos años:
  --Tome usted su mango, caballero.
Y el vejete ni cuenta se dió de que le hicieron la faena.
............................................................................................................

A propósito de la iglesia católica y de Cuba, un poeta callejero de nuestro barrio, apodado El Orejano quien trasiega pulque, hace mandados en bicicleta, canta ópera, y cultiva rosas blancas entre otras de sus mil facetas y actividades, nos hace llegar esta décima escrita por Nicolás Guillén en honor de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona isleña, que gustosamente publicamos por venir a cuento:

Virgen de la  Caridad
que desde un peñón de cobre
esperanza das al pobre
y al rico seguridad,
en tu criolla verdad
oh, madre, siempre creí.
Por eso pido de tí
-si es que tu bondad me alcanza-,
des al rico la esperanza;
la seguridad...a mí.

domingo, junio 12, 2011



Exquisito poema del eximio vate guanajuatense Margarito Ledesma...
Por una bailadora...

¡Qué chulo y qué bonito baila Nacha!
Se estira y se alagarta cual culebra,
y luego hasta parece que se quiebra
de tanto que se dobla y que se agacha.

Sabe bailar las jotas y cuadrillas,
remolinea la pierna y alza el brazo,
y luego hasta le truena el espinazo
en ese baile que hace sentadillas.

También sabe otros bailes muy decentes
que dicen aprendió en la Capital.
No sé si estarán bien o estarán mal,
pero veo que les agradan a las gentes.

Otras veces con un sombrero chato
y un tápalo de barbas, muy floriado,
se pasea sola de uno a otro lado
y cante y cante toditito el rato.

Pero en el baile que hubo en La Palmilla,
traía unos choclos nuevos de charol,
y me dio un taconazo en la espinilla
que me hizo ver estrellas y hasta el sol.

Y yo le dije que no había cuidado,
que ni tantito así me había dolido;
pero ¡mentiras!; me quedó morado
y hasta un tanto cuanto regordido.

Y sentí unos dolores tan violentos
que hasta de vomitar me dieron ganas,
y todavía como a las tres semanas
me estaban untando árnica y fomentos.

Y por esa razón tal vez sería,
o por otros motivos más pesados;
pero ¡palabra! que desde ese día
no me cuadran muchote sus bailados.

NOTA. ¡Cómo me han de cuadrar, si me dejó baldado por mucho tiempo, que casi no podía ni bullirme!
.....................................................................................................

LEOBINO ZAVALA ("MARGARITO LEDESMA")
Pintura de Jewell Flowers, artista estadounidense de mediados del siglo XX. Imágen de alta resolución.

martes, abril 26, 2011



Versos de la censura.
***
Pedro Miguel.

Hace algunos ayeres, las imprentas
la mafia clerical las controlaba;
del libre pensamiento se cuidaba
y se consideraba como afrentas
la crítica al poder, la astronomía,
la ciencia, la verdad y la herejía.

Ante tal opresión, no había pierde
ni salvación posible, pues llegaba
presto el inquisidor, y te quemaba
en un alto fogón de leña verde
y si ésta se agotaba, luego luego
tu biblioteca alimentaba el fuego.

Con el paso del tiempo, la censura
fue cambiando de manos lentamente
del cardenal al juez y al presidente,
mas no por tal razón fue menos dura:
esos ya no te enviaban a la hoguera
sino al rigor de un paredón cualquiera.

Los tormentos, los golpes, el acoso
que sufre quien se expresa libremente,
son la señal precisa y evidente
del miedo que recorre al poderoso
y que interrumpe el sueño del tirano
ante el lenguaje libre y soberano.

Aun en medio de la guerra cruenta,
el propio cura Hidalgo sostenía,
con una proverbial sabiduría,
“más poder que un cañón tiene una imprenta”.
Lo podrá perforar de lado a lado
pero el fusil se asusta ante el teclado.

Hoy se recurre a cosas más sutiles;
para desinformar, todo se vale;
noticia que es molesta, pues no sale,
y medios sin moral, los hay por miles;
entre el poder y los informadores
hay un vasto intercambio de favores.

En medio de vendidos y agachones,
de adeptos al poder, de cortesanos,
se cuentan con los dedos de las manos.
unas pocas notables excepciones.
En noticias, diatribas y opiniones,
la libertad es de quien la trabaja
y dice lo que piensa, no se raja,
y se niega a bajarse los calzones.
.........................................................................................................................
Tomado del blog de Pedro Miguel, Benefactor Emérito de "La Virtud"

martes, septiembre 28, 2010



Retrato

Huele a jurásico en sus oficinas
pues gusta de fragancias pleistocenas;
circula Atlacomulco por sus venas,
es cruza de Montiel y de Salinas.

Adora figurar en las vitrinas,
le gustan las actrices más bien buenas;
cuenta con Televisa de mecenas
y obtiene capital de las letrinas.

Su masa cerebral es muy pequeña;
la ausencia encubre un pródigo copete
y una atroz demagogia toluqueña.

Con carita, padrinos y billete,
presidente de Guiness ya se sueña:
el más guapo, el más tonto, el más ojete.
.............................................

Tomado del blog de Pedro Miguel, www.navegaciones.blogspot.com a quien damos cumplidas gracias y nombramos desde ahora Benefactor Emérito de esta casa, con derecho de uso del papamovil y cuenta abierta ad libitum. El cartón es de El Fisgón...o de Helguera?

domingo, julio 18, 2010

La nueva estatua de Flores Tapia en Saltillo.

En tiempos de bárbaras naciones...
Ayer sábado, al filo del mediodía, cuando el salón de actos de La Virtud se encontraba pletórico de personajes y parroquianos de los llamados asiduos, cayeron de repente un grupo de profes, esmirriados y de aspecto sindical, provenientes de Saltillo; venían acompañados por Elías El Morrongo, popular líder sindical cucaracho y mesero de ocasión en una cervecería de aquella hermosa ciudad, y se instalaron en una mesa contigua a la barrica mayor.
Comentaban en voz baja que la misión que los trajo a tierras laguneras no había sido del todo exitosa, que más bien había resultado decepcionante, porque los camaradas del sindicato de Torreón les hicieron el feo y los mandaron a la goma cuando descubieron que el verdadero propósito de su visita “de promoción” era el de recaudar fondos para levantarle estatuas al folclórico y en su tiempo famoso en todo el país por su escandalosa corrupción, el gobernador Oscar Flores Tapia.
Intentaban organizar una serie de pláticas dirigidas a las ”bases” para recordarles la gloriosa biografía del ya difunto colega, como parte inicial de una campaña para enaltecer su memoria y "hacerle justicia al mejor gobernador que ha tenido Coahuila”.
Mediante una colecta popular, de a Wilson, el profesorado coahuilense aportaría su granito de arena al soñado proyecto de las clases dirigentes, de levantarle al prócer un colosal monumento de cuerpo entero en todas y cada una de las escuelas de los 38 municipios del estado.
La estatua, según instrucciones superiores, dijeron, debería ser copia fiel de la que fue colocada en Saltillo el pasado mes de junio, al lado de uno de los puentes construidos por el gobernador actual (al lado, no colgando debajo de las vigas. Nota de la R.)
Para el efecto se llevó a cabo una pomposa ceremonia en la que estuvo presente la crema y nata de los políticos y potentados de la capital del estado, y se pronunciaron discursos desbordantes de miel e inciensos orientales. Los oradores no se midieron en ditirambos y loas al desaparecido sujeto, entre los que brilló con luz propia lo expresado sin pudor por un personaje de la picaresca política estatal del siglo pasado, ex-alcalde apodado por cierto "La Rata del Desierto", quien se aventó la puntada de asegurar, en su turno al micrófono, que Flores Tapia "vivió pobre y murió pobre".
Tan sabrosas como nuestras botanas de sopes y memelas, fueron las notas publicadas por la prensa cherry de Saltillo, con motivo de la inauguración de la estatua del adorado ex-gobernador. El arcipreste Catón, nuevo santo patrono de la ciudad, escribió -cual Débora Kerr, comme il faut- en su columna, un chorizo laudatorio digno de las medidas cósmicas del homenajeado.
Para deleite de nuestros visitantes virtuales, pinchando aquí se puede disfrutar de uno de estos embutidos regionales, escogido al azar (y que hubiera hecho las delicias de Monsiváis en su llorada "Por mi madre, bohemios").
No se lo pierda, está, deveras, para chuparse los dedos.
Siguiendo con la reseña, minutos más tarde hizo su aparición en el umbral de La Virtud el honorable vate Froilán, nativo de San Garabato y señor de bancas adentro en este portal. Se presentó como siempre, ataviado con un sombrero de copa y descoloridos harapos que fueron elegante abrigo en mejores tiempos; caminaba seguido de un puñado de perros del vecindario que navegan con él por todas partes y que, como al personaje de las mariposas amarillas de Macondo, le anteceden, anunciándolo como si fueran heraldos, y luego, al marcharse, le cubren la retirada con disciplina digna de un alto mando castrense.
Nuestro poeta callejero, cual Hemingway en su Floridita, tomó su lugar de siempre en la cabecera de la barra; se echó al coleto sus dos cacarizas de pulque de ajo de rigor, y más tarde, escoltado por sus chuchos, se enfiló hacia el rincón opuesto para saludar a Adrián “El Economista, que se hallaba, sesteando y meditando en el otro extremo del local.
Pero hete aquí que al pasar don Froy por su mesa, El Morrongo y los profes de Saltillo, lo detuvieron y le mostraron la foto que adorna esta entrada.
--Mire, poeta, la nueva estatua de Flores Tapia en Saltillo.
El vate anarquista observó detenidamente la imágen, valiéndose de su célebre monóculo. El tiempo pareció detenerse y cesaron los dicharachos y los brindis en el recinto.
Al terminar, el bardo gritó a todo pulmón un improperio impublicable, y con el rostro enrojecido, se subió a la barra de un salto inusitado para su edad. Los parroquianos, respetuosos y expectantes, hicieron silencio, y el viejo, temblando de ira con la foto en la diestra en alto , declamó, con potente vozarrón de profeta el verso que hiciera famoso a Ugo Foscolo en el siglo XVIII:

En tiempos de bárbaras naciones,
de lo alto de las cruces
colgaban los ladrones.
Más hoy, en el siglo de las luces,
Del pecho de ladrones, cuelgan cruces.

Entonces, como por arte de magia, vibró el aplauso clamoroso y se calentó al instante la parroquia ecuménica y culta de La Virtud.
Al terminar el barullo y los brindis empulquecidos por las glorias eternas del poeta, se escuchó que alguien más quería tomar la palabra y pedía silencio en el salón.
--Silencio, señores, silencio por favor...
Un versificador populachero del rumbo apodado El Orejano se puso de pié y se trepó a una barrica; carraspeando primero con voz aguardentosa, rompió los céfiros de la estancia, para ese momento ya enfervorecida y expectante, y dijo:

En ridícula estatua, Flores Tapia,
saqueador cavernario del estado,
protector de ladrones afamado,
que murió, según dicen, en la inopia,
ha quedado por siempre retratado.

Entonces, el vate Froilán, desafiante, retador, y todavía dueño de la escena, sin bajarse de la barra, hizo un ademán teatral e interrumpió de mala manera al recitante, espetándole, sin darle tiempo de recibir el aplauso de la concurrencia:
--No, no, mi buen Orejas, no; así no;...se requiere más tatacha, mas calicatencia, más lira, más piquete. Esto que habéis declamado se asemeja más bien un poema patriótico, a una de esas ramplonerías que componen aquí los profes de la capital; de modo que, no te hagas pato, échale, ándale!...
Ante tal arenga del venerable don Froy, el pobre de Orejano se quedó un instante pensativo y después reviró, tratando de sacarse la espina:
--Ái les va pues, esta silva sorjuanesca:

En tiempos alcahuetes de ladrones,
debajo de los puentes,
y en cívicos rincones,
broncíneos monumentos indecentes
endiosan fanfarrones,
domésticos políticos hampones
que, un grupo de pudientes
saltillenses nalgones,
quieren, los muy cabrones,
que Coahuila y sus gentes,
hoy escasa en gritones,
(y en valientes)
tengan por héroes, no por delincuentes.
....................................................................... Soooopas, perico!
Foto: Agencia Infonor

viernes, junio 18, 2010

Asuntos del género:
Va de pulquerías.

No es que nos hayamos olvidado el género nuestro, por andar de veleidosos, hablando de lo jodido que se encuentra el país en todos los aspectos; de las vergüenzas nacionales, del presidente espurio que padecemos, y que día con día nos sorprende con nuevas mentiras y engañifas, o de los miserables y corrompidos empresarios y eclesiásticos totonacas, o de otros tópicos candentes que nos trae cotidianamente nuestra distinguida clientela y acostumbra glosar luego en memorables tertulias bañadas con los mejores pulques de los llanos y otras regiones del altiplano.
Vaya aquí una entrañable evocación de aquellas chispeantes fiestas del espíritu del humor que tenían lugar todos los viernes por la tarde en un recinto de singular prosapia, debido al magistral discurrir de la grey asistente: la cantina La Negrita, de Mérida, Yucatán, en los felices años ochentas. No se si aún se escenifican las sesudas e hilarantes tertulias; si es así, y el elenco actual conserva lo castizo del antiguo, incluyendo a su cantinero concertador, La Ranita, deberían declararlas Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Las sesiones de La Virtud, por cierto, muy pronto podrán ser vistas en todo el planeta en vivo y en tiempo real, ya que instalaremos una web cam en nuestro salón principal, como en la Tremenda Corte de la Nación.
Este antro virtual de sesteo, trasiego y solaz de musas y faunos es, ante todo –como reza el cartelito de arriba- una galería con expendio de pulque en la trastienda (y que opera, no lo olvidemos, sin contar todavía con la bendición papal de rigor).
El pulque es pues el elemento que aporta sustancia vital no solo a su discurso existencial, sino a toda la fenomenología de sus disquisiciones y avatares temáticos.
En esta entrada presentamos una imágen del arribo mañanero del género a un clásico establecimiento del ramo en la ciudad de México, en los años tempranos del siglo pasado; y otra, facsimilar de la Canción del Pulquero, de una de aquellas hojas que elaboraba con su ingenio y su buril don José Guadalupe Posada en la Imprenta Vanegas Arroyo.


Para apreciar en toda su exquisitez esta última, se sugiere pinchar en la imagen.
Si alguno se la quiere aprender de memoria para impresionar a alguna moza, le rogamos consultar primeramente a su confesor.
Asimismo, nos recuerda Curro Copetes, nuestro pulqueservidor estrella y ex-bandeillero de Apizaco, que dejemos bien claro que no respondemos por lo que pueda suceder a quién tenga la ocurrencia de cantársela al oído a su amorcito sin antes haberse enjuagado con Astringosol la cavidad bucal, para eliminar todo rastro del aroma delicioso del licor del maguey.
Ay, ay, ay,
Tu pestaña adormecida
y el fuego de tu pasión,
son los que le dan la vida,
a mi pobre corazón.

sábado, agosto 29, 2009


Chivo reparador.

Imagen motivacional colocada recientemente en los muros de La Virtud para alivio de bardos y versificadores que se hayan quedado de pronto sin inspiración o que se les haya obnubilado la vena poética.
En abono del arte, la casa pone su parte.

lunes, junio 29, 2009

Fantasía poética para la hora del menudo.

Porqué, Gustavo Adolfo, de repente,
igual que Federico te marchaste?
No era la hora todavía de irse,
porqué no se quedaron un ratito?
La noche era temprana,
los luceros del alba aún dormían
arrebujados en sus nubes, quietos,
y las estrellas, ebrias, os pedían
a coro, otra canción
y un verso más
de esos que no terminan nunca,
ni se marchitan al amanecer

Si os hubiéseis quedado,
habríais podido,
al conjuro de Baco y los planetas,
hacer venir a Lope y a Darío,
con Nicolás Guillén y con Alberti,
para constituir una jarana
que desvelase a las luciérnagas.

En vena todos, seguro encomendasen
a Renato Leduc
-noctívago cencerro convocante-
el presto ensamble
de una exquisita juerga
que fulgurase al pairo y a deshoras
bajo un portal, al lado de la playa
de Celestún o Cartagena de Indias.

Hubiéseis invitado, claro, a Hernández,
que en mesa aparte se sentaría con Nervo
y con Acuña, ah, y los Machado,
quienes se excusarían correctamente
por estar remendando sus zapatos
ó por alguna otra monería.

El Duque Job oficiaría de maitre,
caballeroso, pulcro y de jaquet.
Pita Amor, extasiada, de pié sobre un bidet,
murmuraría obscenidades,
y dispondríase a brindis con champán.

De rojo todo, hasta los piés vestido,
Quevedo llegaría
para hacer travesuras solemnes
al elenco.

Agustín Lara de gazné y al piano,
con Alvaro Carrillo, tejería
insospechados céfiros y coplas,
mientras al lado, fantasmal, lejano,
Rebolledo en sus musas,
lúbrico, igual que un fauno,
pensaría.

Y si de pronto, a la reunión cayese
fumándose un habano,
jarifo y campechano,
Sánchez Mejías,
con él, un par de duendes
gitanos entrarían
rasgando sus guitarras
por bulerías.

Más si, ya al alba,
para mortificar las fantasías,
(cuando por una puerta
saliese el buen de Efraín Huerta,
en pos de otra botella de tequila)
de súbito asomasen,
pretendiendo colarse
algunos vivos
madrugadores, o Paz, o un Cursiletti,
y alguna mariposa
del ámbito gremial,
Novo le pediría
con lánguido sarcasmo colonial
al furibundo vate Díaz Mirón,
que en alta voz y gesto amenazante,
los echase, tronante:
--Largo de aquí, culígrafas!,
que ésta fiesta es decente...
y además, a estas horas
no se admiten boleros, pulgas, ni policías!
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Pieza bohemia y serenada, compuesta en el siglo pasado por el encargado del mostrador quien, a veces, y descuidando sus funciones, se desmelena y le da todavia por hacerle al poeta.