
Mostrando las entradas con la etiqueta pancarta. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta pancarta. Mostrar todas las entradas
viernes, noviembre 21, 2014
miércoles, septiembre 26, 2012
martes, agosto 11, 2009

Que se toma, Don Xavier?
...
--Pase, pase usted; esta es su casa, amigo. Pase a refrescarse.
--A ver, Pelucas, sírvele algo al señor Berlanga: sírvele lo que pida, sin restricción alguna. La casa invita.
Es que, con esa pancarta y ese valor civil para portarla en una manifestación naylon como esta, Pulques Finos la Virtud, se manifiesta complacida y orgullosa de que todavía, al contrario de lo que se murmura en el programa de Paty Chapoy, quedan por ahí algunos mexicanos que no se han dejado zombificar.
A estos venerables compatriotas, la casa les abre sus puertas jubilosamente; manda tocar fanfarrias en su victrola, y también, de inmediato, les abre cuenta en la barra de hielo.
--Pásele, con confianza, hombre, y tome asiento donde guste.
Sea muy bienvenido.
Que curioso: De todo ese río de manifestantes vestidos de blanco y con velas encendidas, el señor Berlanga fue el único que tuvo a bien entrar a La Virtud.
Algunos se acercaron a husmear pero, viendo que se trataba de una galería con expendio de pulque y con fotos raras en las paredes, fruncieron la nariz, hicieron fuchi y pasaron de largo.
--A ver, Pelucas, sírvele algo al señor Berlanga: sírvele lo que pida, sin restricción alguna. La casa invita.
Es que, con esa pancarta y ese valor civil para portarla en una manifestación naylon como esta, Pulques Finos la Virtud, se manifiesta complacida y orgullosa de que todavía, al contrario de lo que se murmura en el programa de Paty Chapoy, quedan por ahí algunos mexicanos que no se han dejado zombificar.
A estos venerables compatriotas, la casa les abre sus puertas jubilosamente; manda tocar fanfarrias en su victrola, y también, de inmediato, les abre cuenta en la barra de hielo.
--Pásele, con confianza, hombre, y tome asiento donde guste.
Sea muy bienvenido.
Que curioso: De todo ese río de manifestantes vestidos de blanco y con velas encendidas, el señor Berlanga fue el único que tuvo a bien entrar a La Virtud.
Algunos se acercaron a husmear pero, viendo que se trataba de una galería con expendio de pulque y con fotos raras en las paredes, fruncieron la nariz, hicieron fuchi y pasaron de largo.
Bueno, el que si paso como de rayo, pero no a husmear, sino a un asunto urgente (aliviador y consonante) fue Porfirio Muñoz Ledo, quien, esta vez no quiso aceptar ni un farolazo. Otra vez será.
.......................................................................
Foto de autor desconocido, tomada del sitio del buen amigo trianero2, en flickr.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

