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domingo, noviembre 27, 2011

Pura poesía...

Nada, es solo una vieja e inoportuna idea gráfica de esas que ayudan a documentar oscuras fuentes del estremecimiento existencial del hombre moderno. Hay tantas.
En un lunes cualquiera como este, se develan ciertos misterios pavlovianos que nos hablan de las miserias y de las glorias que suelen iluminar ciertas zonas del pensamiento ácarta del hombre.
Las fotografías antiguas remiten a ocurrencias de poesía guajira.
En superiores niveles de abstracción y devaneo, estas visiones tienen sabores amargos y resonancias de serenata de violoncello solo en medio de la madrugada. Y cuando las notas son puras y sublimes como las de las seis suites de Bach, los poetas callejeros que nos visitan exigen el mejor pulque de la casa con gritos y letras de oro, y recuerdan aquello que escribió Renato:

                              Cuantas penas sufridas porque un sino fatal
     nos dio discernimiento para el bien, para el mal
y para otras minucias que ignora el animal.

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 Breve Glosa al Libro del Buen Amor, fragmento. Renato Leduc.

lunes, junio 29, 2009

Fantasía poética para la hora del menudo.

Porqué, Gustavo Adolfo, de repente,
igual que Federico te marchaste?
No era la hora todavía de irse,
porqué no se quedaron un ratito?
La noche era temprana,
los luceros del alba aún dormían
arrebujados en sus nubes, quietos,
y las estrellas, ebrias, os pedían
a coro, otra canción
y un verso más
de esos que no terminan nunca,
ni se marchitan al amanecer

Si os hubiéseis quedado,
habríais podido,
al conjuro de Baco y los planetas,
hacer venir a Lope y a Darío,
con Nicolás Guillén y con Alberti,
para constituir una jarana
que desvelase a las luciérnagas.

En vena todos, seguro encomendasen
a Renato Leduc
-noctívago cencerro convocante-
el presto ensamble
de una exquisita juerga
que fulgurase al pairo y a deshoras
bajo un portal, al lado de la playa
de Celestún o Cartagena de Indias.

Hubiéseis invitado, claro, a Hernández,
que en mesa aparte se sentaría con Nervo
y con Acuña, ah, y los Machado,
quienes se excusarían correctamente
por estar remendando sus zapatos
ó por alguna otra monería.

El Duque Job oficiaría de maitre,
caballeroso, pulcro y de jaquet.
Pita Amor, extasiada, de pié sobre un bidet,
murmuraría obscenidades,
y dispondríase a brindis con champán.

De rojo todo, hasta los piés vestido,
Quevedo llegaría
para hacer travesuras solemnes
al elenco.

Agustín Lara de gazné y al piano,
con Alvaro Carrillo, tejería
insospechados céfiros y coplas,
mientras al lado, fantasmal, lejano,
Rebolledo en sus musas,
lúbrico, igual que un fauno,
pensaría.

Y si de pronto, a la reunión cayese
fumándose un habano,
jarifo y campechano,
Sánchez Mejías,
con él, un par de duendes
gitanos entrarían
rasgando sus guitarras
por bulerías.

Más si, ya al alba,
para mortificar las fantasías,
(cuando por una puerta
saliese el buen de Efraín Huerta,
en pos de otra botella de tequila)
de súbito asomasen,
pretendiendo colarse
algunos vivos
madrugadores, o Paz, o un Cursiletti,
y alguna mariposa
del ámbito gremial,
Novo le pediría
con lánguido sarcasmo colonial
al furibundo vate Díaz Mirón,
que en alta voz y gesto amenazante,
los echase, tronante:
--Largo de aquí, culígrafas!,
que ésta fiesta es decente...
y además, a estas horas
no se admiten boleros, pulgas, ni policías!
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Pieza bohemia y serenada, compuesta en el siglo pasado por el encargado del mostrador quien, a veces, y descuidando sus funciones, se desmelena y le da todavia por hacerle al poeta.

sábado, junio 20, 2009


La competencia de enfrente.

En los años sesentas del siglo XIX, un fotografo de nombre Cruces y Campa nos dejo una hermosa coleccion de imagenes de parsonajes populares de la ciudad de Mexico. En la fotografia de arriba se puede ver la entrada de una pulqueria en el momento en que llega una remesa de neutle almacenado en pellejos para su transporte, como era costumbre. El hombre alto de la derecha podria ser el patron del negocio o un ranchero elegante de paso por la capital que se acerco a refrescarse el gurguñate con un curado de tuna o de piñon. Ademas, si el lector se fija bien y conoce a la honorable familia coahuilense, este podria ser un ancestro de los Madero: tiene un gran parecido con ellos.
El rotulo sobre la puerta hace constar que desde entonces existia el delicioso atavismo humoristico de bautizar los diversos generos de abrevaderos de pulque -piqueras, toreos, pulquerias, charcos- en una jerga plena de humor travieso e inconfundiblemente mexicana.
"El Recreo" se llamaba esta en 1866. De su razon social seguramente se desprendio una zaga toponimica que tuvo su climax casi un siglo despues en la inolvidable y por desgracia efimera "Pulqueria el Recreo de los de Enfrente", joya de la corona del reino chilango de Mayahuel, fundada por el grupo de artilleria pesada que colaboraba con Pages Llergo en la entrañable y siempre bien recordada revista Siempre y que se llamaba asi porque se ubicaba justo frente a la H. Camara de Diputados en las calles de Donceles y Allende.
Su origen es algo incierto pero existen versiones que coinciden en que quienes dieron vida a esta formidable aventura fueron nada menos que Renato Leduc, Jacobo Zabludovsky y el inconmensurable coahuilense -de Parras, como los Madero- Jose Natividad Rosales, hoy olvidado por las buenas conciencias del estado, las mismas que se ufanan de enterrar sinverguenzas entre los hombres ilustres.
Se sabe que se trataba de un establecimiento en forma, donde se servian ricos neutles genuinos y sin bautizar, provenientes de productores individuales y artesanos, lo que hoy se llamaria pulque organico. En sus paredes lucia murales al uso de la epoca, uno de los cuales, por cierto, lo habia pintado el polifacetico Rosales y representaba un atrevido tema anticlerical, pasadito de mano para lo permitido entonces, que a la postre fue lo que motivo que la pulqueria cerrara sus puertas a edad temprana.
Habria que preguntarlselo a Jacobo; creo que se sentiria feliz con la refrescada de memoria, y a mi, por supuesto me encantaria escuchar la historia de viva voz de su protagonista genuino, por cierto mas que calificado en tan doctos asuntos de picaresca periodistica y de cantinas de aquel Mexico tan sureal y romantico.
Lastima que ya no estan Leduc ni Rosales, que se nos fueron con el siglo.
Daria mis cuentas en Suiza por un sitio en la mesa con ellos para escuchar tan suculenta reseña, aunque fuera en el Bar Alfonso, o en la Opera o de perdida en la Bella Ferrolana, antros venerables que si bien nunca sirvieron pulque a sus parroquianos, son sobrevivientes de aquellos felices dias, y hoy estan convertidos en lugares elegantes y caros y donde yo no me sentiria sofocado a la hora de la cuenta porque de seguro alli le fian a Zabludovsky.
Cuando Cruces y Campa tomo la foto de arriba, Don Porfirio todavia no llegaba a la presidencia -Juarez estaba en el poder -. Despues, en tiempos del nuevo recreo, era Don Adolfo Ruiz Cortines quien gobernaba, cuando mas de un diputado empistolado faltaba a las sesiones del Honorable Poder Legislativo por encontrarse "enfrente"
Hoy, en otro siglo y a la sombra inexorable de los años, bien cabria el tomar un instante de reflexion y respirar hondo antes de echarse al coleto un farolazo redentorio para enseguida soltar la consabida expresion castiza y llena de nostalgia:
Ay, que tiempos, señor don Simon!