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viernes, febrero 05, 2010


Izar banderas caídas.

"Simbólica por definición, la bandera nacional genera significados que van más allá de lo logístico o lo material. Limpia, colorida, ondeante, bien sostenida, ayuda a ensanchar el pecho. Caída, en el suelo, abandonada así sea por minutos, produce la sensación de que es una confesión de lo mal que está el país.
Ayer, la gran bandera nacional ubicada en la glorieta de San Jerónimo cayó, seguramente a causa del fuerte viento. Tal vez en otro momento del país las reacciones habrían sido menos incisivas, pero muchos creyeron ver en ese episodio la materialización de las muchas cosas malas que suceden en el país: los pésimos gobiernos, las deplorables cámaras legislativas, la violencia desatada, los medios de comunicación mendaces y manipuladores, los empresarios al acecho... Banderas caídas.
Pero no ha de ser de fracaso e impotencia la imagen que de estas caídas subsista. Cada vez son más los mexicanos a quienes queda claro el desastroso uso del poder que la camarilla felipesca ha hecho.
Ni siquiera se trata de discusiones sobre ilegitimidad de origen, fraudes electorales o banderías partidistas: Calderón y su cártel gobernante están siendo tachados por cada vez más mexicanos a causa del deplorable papel que están realizando, por más que saturen el espacio mediático de propaganda que entre más groseramente falsa más reacciones en contra genera.
No hay organización social, programa ni liderazgo que pueda encauzar plural y renovadamente la inconformidad generalizada, pero cada vez hay más conciencia y ganas de participar, de cambiar las cosas. De izar banderas".
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Julio Hernández López, Astillero, La Jornada, 05 feb. 2010.

miércoles, diciembre 23, 2009


Rojo, amarillo y morado

Demonios en Madrid?

Que si, Pichi, que viva
la Republica!


Hace un cuarto de siglo pasadito, el cantante José Luís Perales hizo popular una canción de chunga que hacia burletas de un Madrid que cambiaba de piel y arrojaba a la basura sus chulerías y se meaba sin miramientos en el encanto de las corralas y hasta en el pedestal del oso y el madroño.
La pieza se llamaba, creo, "Demonios en Madrid" y era tan ingeniosa y pegajosa como los propios compases del chotis callejero que parodiaba. Se puede escuchar en nuestra sinfonola, abajo, hasta el fondo de la pagina.
Era un aquí estoy de la modernidad que llegaba pisando fuerte, sin ningún respeto para el cadáver emplumado y putrefacto que reposaba ya (por la gracia de Dios) en el Valle de los Caídos.
El gato se echaba a retozar en Las Vistillas y en Carabanchel; las madrileñas se despojaban de la peineta y alguna otra prenda incomoda para ir mas al gusto del cuerpo y de los tiempos, mientras en la Gran Vía se extinguían poco a poco los bigotitos a lo facha y comenzaban a desvanecerse para siempre los serenos y los piropos castizos de Chamberí.
El querido profe Tierno se trepaba en una escalera y piolet en mano removía las placas esmaltadas de las calles de la villa que desde el 39 lucían nombres obscenos de asesinos y genocidas; Cebrían volaba muy alto en las alas de su diario El País, Antoñete anunciaba su enésimo regreso a los ruedos, y el pulquero de La Virtud aterrizaba seguido en Barajas, de paso a su patria, aprovechando los regresos de viajes de trabajo en paises rubios y helados, y luego se echaba a la calle andando, a Casa Labra y de allí al Abuelo y a otros templos sacrosantos del rumbo, para cargar las pilas. Mezclado entre el gentio, se contagiaba y entonaba el espíritu para la tremolina.
Entonces exclamaba, sintiendose profeta (de banqueta):
--Ah, que maravilla de España, que así como te vi en los tiempos malos, y así te miro en el comienzo de los buenos, ojalá tenga la suerte de verte en los mejores, en el siglo entrante. Si ahora, recien despierta de un mal sueño, estas que no la crees de espabilá y arrolladora, qué será dentro de veinticinco San Isidros!
Y no olvidando a mas de cuatro que soñaron durante media vida con gritarlo allá, pero que el tiempo (esa abstracción azoriniana, ingrata y cruel, que a veces produce vertigo) y el infortunio del destierro no los dejaron, el salon de La Virtud, acá, se enguapece, pintado de rojo, amarillo y morao, levanta a la voz muy alto, y lanza un sonoro
VIVA LA REPUBLICA!!!