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martes, noviembre 11, 2014


¡EPN debe irse! La dictadura se volvió imperfecta
Víctor M. Toledo
El país hierve. Vive momentos de una creciente indignación, protesta e insurgencia ciudadanas. El hartazgo de vivir en un “país salvaje”, ha comenzado a expresarse de manera masiva. Del “estamos hasta la madre” se ha pasado al “que todos se vayan”. Como ha sucedido en muchos otros países (Islandia, Egipto, Túnez, Libia, Ecuador, Bolivia), en México la movilización de los ciudadanos y la desobediencia civil de miles o millones realizando acciones concertadas terminará exigiendo la salida no sólo del Presidente de la República y su gobierno, sino de toda la clase política. Contra lo que las mentes conservadoras, temerosas y timoratas sostienen, hoy es factible realizar una revolución sin disparar un arma y/o sin acudir a las urnas, ahí donde la vía electoral ha sido cancelada. Hoy, los medios modernos de comunicación y transporte, junto a la libre difusión de conocimientos y análisis críticos, facilitan las transformaciones por la vía de la ocupación y el control pacífico de espacios, territorios, símbolos. Una nueva concepción de revolución sin violencia parece emerger en el mundo moderno.
La situación de México ha llegado a su límite y los mexicanos han (hemos) dicho ¡basta! La percepción de un país devastado y secuestrado por una minoría de políticos, empresarios y criminales en complicidad se extiende y multiplica por todos los sectores y regiones de la nación. La propaganda política, mercantil e ideológica que había logrado mantener anestesiados a los mexicanos ha sido insuficiente y el sistema (hoy representado por el PRI y los partidos de “oposición”) se ha obligado a utilizar la fuerza criminal del Estado contra los ciudadanos. La dictadura se tornó imperfecta. 
Las masacres de Ayotzinapa y Tlatlaya, y sus conexiones con otros sucesos acaecidos en éste y el sexenio anterior, le destapan a la mayoría adormecida y a la opinión internacional, la cloaca en la que se encuentra el país. Y esos dos trágicos escenarios no son sino iconos y expresiones de un contexto que se ha venido construyendo desde al menos la última década. Son el producto tangible de la corrupción que va y viene entre la clase política mexicana, un sector selecto de empresas y corporaciones y el crimen organizado.
Por lo anterior habría que preguntarse no sólo ¿quiénes son los culpables de estas masacres?, sino ¿quiénes son los responsables de los escenarios que las permitieron e indujeron? La dolorosa tragedia de Ayotzinapa se pudo evitar si el PRD no hubiera postulado a un gobernador corrupto y a un empresario de reputación dudosa, cuya esposa y tres de sus hermanos, se sabía desde 2009, estaban ligados al narco. Tampoco hubiera ocurrido ese acto deleznable si los policías que mataron a los dos estudiantes normalistas de Ayotzinapa en una protesta en Chilpancingo en 2012 hubieran sido detenidos y juzgados. Los policías asesinos están libres con la complicidad de todas las autoridades estatales y federales (PGR). ¿Por qué ni el PRD, ni el gobernador de Guerrero, ni la PGR ni el Presidente de la República movieron un dedo para castigar al alcalde de Iguala quien el 31 de mayo de 2013 mató, por su propia mano, a Arturo Hernández-Cardona, dirigente de la Unidad Popular de Iguala, y sus dos acompañantes? ¿Por qué el gobernador del estado de México ensalzó emocionado en un discurso los “actos heroicos” de los soldados asesinos de Tlatlaya?
No sólo los paisajes de Guerrero están tapizados de fosas; ello ocurre en buena parte del país. No sólo en Guerrero hay o hubo narcogobernadores o funcionarios estatales corruptos, también en Michoacán, Tamaulipas, Tabasco, Coahuila, Puebla, Jalisco, Veracruz y Colima. Y lo más significativo: en el país la situación se agrava, no mejora. EPN está obligado a renunciar no sólo por Ayotzinapa y Tlatlaya (lo que en cualquier país democrático sería más que suficiente), sino porque en sus dos años de gobierno no ha logrado detener la inseguridad, la injusticia y la impunidad. Los datos duros son demoledores. En los dos primeros años de EPN, la inseguridad ha aumentado en relación con lo ocurrido en tiempos de Calderón, en homicidios violentos, secuestros, extorsiones y robos de autos. Las cifras son del Sistema Nacional de Seguridad Pública, es decir, oficiales: 13 mil 155 homicidios dolosos, 907 secuestros, 4 mil 869 extorsiones y 32 mil 462 denuncias de autos robados en 24 meses. El gobierno actual, y al menos los dos anteriores, son responsables de que en México se haya hecho efectiva la popular frase de “la vida no vale nada”. Según la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en México se cometen al año unos 12 millones de delitos, de los cuales no se denuncian 85 por ciento y sólo terminan en sentencia uno por ciento. De acuerdo con la Envipe, encuesta sobre el tema que levanta el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en 2013 la proporción de delitos impunes fue de 93.8 por ciento, ligeramente superior a los de 2010-2012 que fue de 92 por ciento. Según esa fuente, en el mandato de EPN en 2013 se cometieron 33.1 millones de delitos, que afectaron a 22.5 millones de personas y a 3.64 millones de hogares, uno de cada tres que existen en el país. ¿Qué ciudadano del mundo puede vivir en esas circunstancias?
Esta realidad brutal ha sido expuesta a escala internacional. En una entrevista en Washington, DC, el director para América de Human Rigths Watch, hace en cuatro minutos una devastadora acusación sobre EPN y la gravísima situación que vive México (video: México está en crisis de derechos humanos: HRW). A ello habría que agregar la selectiva, pero permanente represión que el gobierno de EPN realiza sobre líderes sociales, indígenas y ambientalistas en Chihuahua, Quintana Roo, Chiapas, Guerrero, Sinaloa, Puebla, Oaxaca y Michoacán. Mientras, las comunidades del campo y las ciudades siguen tomando las armas, no para desafiar al gobierno, sino simple y llanamente para defenderse y sobrevivir.
México es ya una sociedad sin mecanismos de autocontención, sin justicia ni normas que le hagan una nación civilizada, y el gobierno de EPN ha fracasado e incluso ha abonado para agravar la situación. 
EPN debe renunciar porque el país se ha convertido en un monumento a la impunidad. Debe dejar un puesto al que llegó de manera ilegítima, mediante la compra masiva de votos y recibiendo enormes sumas en transacciones sospechosas. 
Y en fin, debe renunciar porque mientras el país se desangra, sufre, se indigna y se incendia, el señor Presidente observa desde los cielos, por la ventanilla de un avión de 7 mil 500 millones de pesos, y sueña con ocupar una casa de 7 millones de dólares que cambia mágicamente el color de sus luces. La Jornada, 11 de Noviembre de 2014.

jueves, agosto 22, 2013


El vergonzante acto del domingo 18 de agosto del 2013.

El PRI salió del clóset.
Víctor M. Toledo.

Vista por un periodista del futuro, la fotografía que exhibe a la cúpula priísta, sus rostros adustos, tensos o preocupados, anunciando su “apoyo total y absoluto” a la reforma energética, será considerada como el símbolo gráfico de un fin de ciclo.
Un ciclo en el cual los políticos nacionalistas supuestamente herederos de la revolución agraria de 1910 nos “doraron la píldora” durante seis décadas, inventando de paso una institución original: la dictadura perfecta.
La fotografía es estupenda, porque de inmediato recuerda las antiguas imágenes del Kremlin o las actuales de Kim Jong-Un en Corea del Norte. Todos quietos y uniformes para la fotografía.
Pero aún más notables son las declaraciones que acompañaron el acto. Que la Constitución de México, que costó la vida de un millón de compatriotas, no debe ser ya “objeto de veneración jurídica” es una monumental expresión de su confusión o su locura. ¿No la juraron sus militantes y legisladores? Y aquello de que la reforma es “patriótica, indispensable, vanguardista y muy priísta” remite a una clase de sicología clínica sobre la necedad infantil o la demencia.
Como si la contundencia con que se expone una afirmación fuera suficiente para demostrarla. Frente al acto y sus discursos, basta leer en la propuesta oficial una sola hoja, la página 12, que propone reformar el artículo 28. En las oficinas centrales de la Exxon, la British Petroleum, la Royal Dutch y la Chevron se debe estar festejando la posible derrota del acto patriótico de 1938.
Imposible ya esconder su verdadera identidad. Salieron del clóset los juniors, los señoritos, los catrines perfumados, los que compran en Beverly Hills (ver: www.youtube.com/watch?v=0AmH3eyuPp8 ), los modernos, los abiertamente clasistas, los que creen que la expansión del capital traerá progreso, los que olvidaron lo que es la patria, la vida o el planeta.
Y salieron por la vía más directa: la de las palabras que expresan ideas concretas que validan acciones personales o institucionales largamente disfrazadas o cuidadosamente negadas. El acto es una buena señal. Una muestra de debilidad. Ahora sí podremos afirmar sin ninguna duda que los priístas son neoliberales y de buena cepa. Tendrían ahora que cambiar el nombre del partido, expulsar a Villa, Zapata, Cárdenas, Echeverría, López Portillo y cualquier personaje que huela a nacionalista, y en su lugar poner a Margaret Thatcher, Ronald Reagan, George Bush y demás héroes del capitalismo trasnacional. Quizás un concurso nacional organizado por Televisa les ayude a encontrar los símbolos de su nueva identidad.
Yo anticipo que ahora sí, como en Egipto, Túnez, Islandia o Ecuador, se derrumbará el sistema, porque se puede hacer todo contra un pueblo, menos burlarse de sus mitos, de sus raíces y de sus ilusiones. Y ahí están ya los trabajadores petroleros rebelándose al sindicato y tomando las calles, y las comunidades en autodefensa declarando que lucharán por el petróleo. Siempre hay una gota que derrama el vaso. ¡Que Dios los tome confesados!
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La Jornada, 22 ago13

lunes, agosto 19, 2013



Peña, el ilusionista 
Carlos Fazio.

El administrador-gerente de Los Pinos, sede ejecutiva y razón social de la empresa encargada de la compra venta de México en su fase actual, miente. Pese a tener asegurados los votos del Pacto por México para consumar el atraco del siglo a la nación −esto es, la contrarreforma energética−, Enrique Peña ha venido desplegando una demagógica y millonaria campaña de intoxicación mediática, con eje en la falsificación histórica y una distorsión y manipulación ideológica informativas.

En periodismo los adjetivos sobran; pero argumentados pueden ayudar a una comprensión de los hechos. Según su definición, una mentira es una expresión que resulta contraria (en todo o en parte) a lo que se sabe, se piensa o se cree. Lo opuesto de mentira es verdad. Mentir implica un engaño intencionado y consciente. Quien miente espera que el otro crea en la veracidad de su dicho. Quien miente sabe que está incurriendo en algo falaz, pero su interlocutor puede no advertirlo. La mentira implica una falsedad y opera como sinónimo de engaño, calumnia, embuste o falacia. A quien miente se le llama mentiroso.

Demagogia es una práctica política que mediante promesas falsas o infundadas manipula los sentimientos y las emociones de la población para ganarse su apoyo y convencerlas de la conveniencia de aceptar un programa de gobierno. Para el caso, la contrarreforma energética. A través de la propaganda y la retórica (como técnica de expresión para lograr la persuasión del destinatario), el demagogo busca incentivar los prejuicios, miedos y los deseos o las esperanzas de la gente para conseguir el favor popular. En última instancia, la demagogia permite atraer las decisiones de los demás hacia los intereses propios (o de la clase dominante) a partir de la utilización de falacias o mentiras. La manipulación de la información, la seudohistoria, los datos fuera de contexto y las falsas dicotomías también forman parte de la demagogia.

Aristóteles definió la demagogia como la forma corrupta o degenerada de la república. La práctica demagógica busca eliminar toda oposición y según Platón y Aristóteles puede conducir a un régimen autoritario oligárquico. Plutocrático y cleptocrático, diríamos hoy. Arrogándose el derecho de interpretar los intereses de las masas como intérprete de toda la nación (de la “mexicanidad” o el “verdadero cardenismo” para el caso de marras), el demagogo confisca todo el poder y la representación del pueblo e instaura una tiranía o dictadura personal.

El demagogo busca servirse de las masas para sus propios fines personales y/o de clase. Para eso cuenta con equipos de profesionales que aprovechan situaciones histórico-políticas excepcionales, dirigiéndolas para fines propios, para ganar el apoyo de la población, mediante mecanismos publicitarios, dramáticos y sicológicos. Naomi Klein le llamó la “doctrina del shock”. Hardt y Negri cuestionan como demagógicas a las democracias occidentales porque utilizan de manera intensiva técnicas publicitarias características del marketing y manipulan a la población a través de los medios de difusión masiva, amén de que recurren de manera sistemática a polarizaciones absolutas (maniqueas): bien-mal, democracia-populismo, desarrollo-atraso.

Falacia es utilizar argumentos que equivocan las relaciones lógicas entre elementos, o bien adoptan premisas evidentemente inaceptables. Al presentar información incompleta sobre su iniciativa energética, excluyendo posibles problemas y dificultades u ocultando datos, el “mágico” Peña cae en una manipulación de significados. Además, al “privatizar” de manera burda, antiética y tramposa el pensamiento y las posiciones de Lázaro Cárdenas (quien siempre priorizó el dominio de lo público y los fines sociales versus el apetito de los consorcios petroleros privados), practica la seudohistoria; no sigue las convenciones historiográficas y del método histórico y de modo artificioso busca minar los ideales cardenistas. Realiza una manipulación ideológica y escamotea la verdad vía una mala imitación que pretende hacer pasar por el objeto original. Falsedad suele vincularse con hipocresía, que se produce cuando un sujeto finge cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente posee; ello exhibe una ausencia de coherencia entre las ideas y las palabras o acciones.

Por todo lo anterior, el pragmático mesías épico que ha prometido casi el paraíso a los mexicanos, miente. Cuando Peña y su propaganda de saturación mediática dice que “Pemex ni se vende ni se privatiza”, miente de manera perversa, deshonesta y falaz. En la jerga orwelliana (donde dice paz leer guerra), hay que entender su mensaje en el sentido de que los hidrocarburos de la nación serán entregados a las trasnacionales ExxonMobil, Chevron, Shell, BP (ex British Petroleum), Total y Repsol YPF. Igual ocurrirá en el ramo de la electricidad, un área ya penetrada por Iberdrola, Gas Natural Fenosa, Endesa y otras empresas extranjeras.

En parte privatizados, los hidrocarburos y la electricidad son las joyas de la corona del proyecto neoliberal. La iniciativa-trampa del “negociante” Peña es gradualista: busca una contrarreforma constitucional (artículos 27 y 28) que elimine la exclusividad del Estado en petróleo, petroquímica básica y electricidad, y consumar luego −ese es el truco− el robo de la renta energética modificando la “letra chiquita” (leyes secundarias).

El ilusionista de Los Pinos −nada de lo que parece es− funge como capataz del gobierno en las sombras de la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte (Aspan). Es el asalariado de un puñado de plutócratas; los verdaderos amos de México. De aprobarse la contrarreforma, Peña −no ya Pemex ni la CFE− extenderá los permisos y contratos. Su suculenta tajada, pues: Business is business. Para alcanzar todo ello, si la protesta social se desborda cuenta con la prensa amaestrada, la maquinaria del PRI y el uso de la violencia represiva como último recurso. El espectáculo continúa.
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 La Jornada, 19 de Agosto de 2013.

lunes, julio 08, 2013



Por una nueva doctrina electoral:
Lana mata sufragio (y hazle como quieras, gwey)

 Únicamente los despistados que todas se las creen, los papanatas, y sus pastores los locutores levanta-cejas del canal de las estrellas piensan con sinceridad que las elecciones del pasado domingo siete (domingo siete, je-je) fueron un ejercicio democrático ejemplar en el que se respetó la voluntad del pueblo, etc., etc.
Todo lo contrario: se trata de una calamidad anunciada que ahora sí nos ha caído completa y sin atenuantes. Se veía venir, se nos vino encima el chahuistle.
Las excepciones no son mas que un elemento decorativo para confirmar la regla y endulzar el café.
 Por todo el país se ha repetido lo mismo que sucedió hace un año. Los resultados están a la vista.
El cochinero electoral de siempre, adornado ahora con un añadido emblemático propio del post modernismo de copete, vaselina y cuello blanco que se ha apoderado de la conciencia, los bienes y la voluntad de este pueblo que lo permite: el cinismo sin falsos pudores de las clases dirigentes. Quítate que ái voy.
Ahora solo falta que la próxima “reforma estructural” sea la flamante Doctrina Electoral de la República de Toluca, debidamente avalada, eso sí, por los partidos que conforman el Pacto. Los cimientos ideológicos del naciente marco normativo de la política electoral son claros, contundentes e inobjetables –os acordáis, Chencha?-...y breves:

   --El poder público no se gana; se compra, se negocia, o se hereda.

 En medio de las cataratas de bazofia mediática que en los próximos días pretenderán convencer a la anestesiada y remisa ciudadanía de que los pasados comicios fueron limpios y ejemplares, pocos estudiosos de la vida pública mexicana ofrecen una interpretación inteligente y una expresión analítica precisa de lo que ocurre, como lo hace el coahuilense Julio Hernández López, quien desde ya, nos dice en su Astillero de hoy:
..."el presunto sondeo indirecto sobre la gestión de Peña Nieto, que habrían sido estas primeras elecciones bajo su rectoría, arroja un saldo desoladoramente negativo. No había ninguna razón para pensar lo contrario, pero este domingo se confirmó de manera apabullante que el arsenal de malas artes con el que se adquirió la Presidencia de la República el año pasado es ya una política sexenal oficial. Los niveles de violencia y de descaro defraudador no se habían visto en otros comicios, pero frente a ellos no hay organizaciones partidistas confiables ni vigorosas.
De mantenerse en próximas elecciones las tendencias observadas ayer, las expectativas de cambio desde las urnas quedan seriamente lesionadas. Las denuncias y acusaciones presentadas por los principales partidos contendientes no necesitan mayor explicación: el PRI-gobierno impone reglas fácticas y acomoda resultados mediante dinero y violencia, mientras la desgastada y desacreditada oposición (PRD y PAN) se acomoda entre denuestos evaporables para seguir con la farsa de la lucha democrática”. Aquí el texto completo de su artículo.
Twitter: @julioastillero
Facebook: Julio Astillero
Collage anónimo tomado de la red; cartón del monero Hernández, but of course.

sábado, julio 06, 2013

Canallada empresarial...
Entra un dólar; salen dos.

El siempre bien documentado especialista en economía política de nuestro país, Carlos Fernández-Vega, en su columna México, S.A. de La Jornada de este 6 de julio pone el dedo en la llaga y echa luz sobre uno de los tópicos más nocivos en las finanzas nacionales: la escandalosa fuga de divisas por parte de los ultra convenencieros mega  empresarios totonacas globalizados.
Así no hay país que aguante.
Antes de leer, acérquese un té de tila y tómelo con take-it-easy.
“Con la novedad de que, gracias al esfuerzo de los llamados grandes empresarios mexicanos (por sus fortunas, no por su contribución al desarrollo nacional) y a pesar de las urgencias internas en materia de inversión, México ha obtenido un nuevo galardón, pues se ha convertido en exportador neto de capitales, renglón en el que los autóctonos barones Forbes destacaron durante la decena trágica panista (con Fox y Calderón en Los Pinos) al “exportar” alrededor de 230 mil millones de dólares, todos ellos obtenidos en la economía mexicana.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) tuvo a bien informar a los habitantes de este hambriento país que los mega empresarios nacionales, con sus fortunas de ensueño, hicieron posible que “durante 2012 México apareció por primera vez en la lista de los inversionistas más grandes del mundo, al colocarse en el lugar 15 en 2012 y escalar 13 puestos frente al año previo (desde el escalón número 28), logrando con ello su mejor posicionamiento histórico; ello debido a que los inversionistas mexicanos colocaron 25 mil 597 millones de dólares en el exterior (monto que equivale a 1.3 veces el presupuesto de la Secretaría de Educación Pública para 2013), superando por un amplio margen a la inversión foránea que el país recibió. De esa forma, México se convirtió en un exportador neto de inversión extranjera directa (IED). Más aún, entre los países latinoamericanos, México fue el que más invirtió en el exterior” (léase el que más capital “exportó).
Tanto que desde el gobierno se presume la llegada de inversión extranjera directa como sinónimo de “confianza en México y sus instituciones”, para que al final de cuentas los empresarios autóctonos marca Forbes saquen del país la rebanada más gruesa de las utilidades que obtienen aquí, en nuestra economía a la que si algo le urge es inversión fresca, al grado de que dicha “exportación” duplica la IED recibida, la cual, dicho sea de paso, no llega a generar riqueza, sino a apropiarse de la existente. Como se ha comentado en este espacio, al paso del tiempo México se ha convertido en una fábrica de billetes de “exportación”, y sus dueños son los de siempre".
Siga leyendo aquí el texto.

jueves, julio 04, 2013



Los bloomers del canciller...

Nueva diplomacia mexicana... ¡Jesús, María y José! 
Parafraseando a El Piporro: en la puritita redacción se les supo todo.

‘‘En relación (sic de La Virtud) a los hechos ocurridos en el contexto del regreso del Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales, de Rusia a su país de origen, el Gobierno de México lamenta el incidente en el que se vio involucrado y desea que tenga un arribo seguro en La Paz, en las próximas horas’’, reza el comunicado oficial de la SRE.

   --¿Los ‘‘hechos ocurridos’’, para no aceptar que fue una agresión al presidente boliviano y una violación grave al derecho internacional? 
  --¿En ‘‘el contexto del regreso’’ de Evo, para no mencionar las presiones gringas para cerrar aeropuertos al avión en que suponía que iba Snowden? 
  --¿Evo ‘‘se vio involucrado’’ en un ‘‘incidente’’, casi como un automovilista que choca en un crucero conflictivo? 
  --‘‘Lamentar’’, pero no condenar; ‘‘desear un arribo seguro’’, ¿como vendedor de boletos de autobús foráneo a sus viajeros por carreteras peligrosas? 
¡Ah, el México de míster Peña Nieto!
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Julio Hernández López; Astillero, La Jornada 4jul13, adaptación tipográfica. Mono: fragmento de un cartón del El Fisgón.

miércoles, julio 03, 2013

El responsable, al centro.

La reforma al 24 constitucional, una vergüenza.
                                                      .........Bernardo Barranco V.*       

En forma y fondo la reforma al artículo 24 constitucional sobre libertad religiosa ha sido de bochorno. La Comisión Permanente del Congreso de la Unión formuló, el pasado 19 de junio, la declaratoria de la reforma al artículo 24 constitucional, referido a libertad religiosa.
Recordemos la presión que ha ejercido la jerarquía de la Iglesia católica desde que Carlos Aguiar Retes asumió la presidencia de la CEM en 2006 hasta la visita del papa Benedicto XVI, marzo de 2011, en la que el secretario de Estado Tarsicio Bertone remachó el tema en una gran cena ante la clase política de Felipe Calderón y altos prelados católicos.
El Poder Legislativo ha construido una reforma cuyo proceso ha estado salpicado de suspicacias y desconfianzas. La Cámara de Diputados, con una prisa sospechosa, aprueba el 15 de diciembre de 2011 las reformas al 24. Para ello, implementó en su aprobación y modificación un procedimiento que no respetó el dictamen de la Comisión de Puntos Constitucionales ni en el pleno de la Cámara, violando el principio jurídico de exhaustividad y de legitimidad. La discusión de los diputados fue pobrísima entre reproches procedimentales, tomas de la tribuna y negociaciones apuradas de última hora; poco o nada se afrontaron temas sustanciales de las libertades.
La jerarquía católica y la derecha no quedaron conformes con el resultado final, no tanto porque se incorporaron libertades no religiosas como las éticas y de conciencia, sino porque se frustra la intención de introducir de manera directa la educación religiosa en escuelas públicas, vía los padres de familia, como se apuntaba en el proyecto original.
La reforma es una “vacilada”, exclamó entonces con trágico humor José Luis Soberanes. Al pasar la reforma al Senado, se opera un mercadeo pues se saca del congelador la reforma al artículo 40, sobre el carácter laico del Estado mexicano, y ambos se someten a subasta. Resultado: ambas reformas, el 40 y el 24 van de la mano. Tampoco hubo debate de fondo y los foros convocados por el Senado fueron pura simulación.

La reforma considerada no prioritaria en la agenda del país se politiza. El proceso es viciado de origen y queda claro que la reforma al artículo 24 constitucional es consecuencia de un acuerdo político cupular que articula los intereses de la jerarquía con el pragmatismo de corto plazo de la clase política. Los actores de la operación son principalmente de la fracción mexiquense del PRI, por lo que la paternidad de la reforma se le atribuye a pactos del entonces precandidato Enrique Peña Nieto con el obispo presidente de la CEM, entonces Carlos Aguiar Retes, contando con el aval de Felipe Calderón y sus huestes panistas.

Si la reforma fue aprobada con apresuramiento en la Cámara de Diputados y en el Senado tuvo que pasar un año y dos meses para ser aprobada por los congresos estatales y lograr así el cincuenta por ciento más uno de las legislaturas locales, requeridos para su promulgación definitiva. El proceso fue accidentado, sufrido e inédito. Las principales reticencias para aprobarlas en las diferentes entidades emanaron del propio PRI, de sus corrientes liberales y masónicas que siguen siendo fuertes en muchas entidades del país. También se generaron potentes movilizaciones sociales, conducidas por Foro Cívico México Laico que aglutinó diversas organizaciones sociales. De manera relevante se generó la reacción en contra de numerosas iglesias evangélicas y de manera decisiva destaca la Iglesia La luz del mundo, que mostró músculo y capacidad de convocatoria en gran parte de las entidades mexicanas que por momentos llegaron a inquietar a las legislaturas locales y los obispos. En diversas entidades los congresos locales tuvieron que encarar la presión y movilización social de repudio a una reforma socialmente objetada. Sin embargo, la disciplina se impuso, la manija estaba en el PRI pues cuenta con la preponderancia de la mayoría de los congresos: numerosos legisladores con amargura relatan la presión que estableció Peña Nieto a las legislaturas estatales rebeldes, argumentando el cumplimiento de los compromisos contraídos.
Hubo seis estados en que la reforma fue rechazada: Morelos, Michoacán, Baja California, Oaxaca, Quintana Roo y Zacatecas. En los demás hubo jaloneos, presiones y hasta traiciones.
Por ejemplo, en Coahuila, el Congreso da una dramática reversa frente a la presión del PRI de México, según consta en la voz de los propios diputados, aprobando la reforma que días antes había rechazado en un dictamen. Algo parecido pasó en Veracruz, estado con una fuerte presencia de masones liberales, en la que el propio gobernador tuvo que desdecirse. En esa ruta fueron Puebla y Jalisco.

Si bien laicidad y libertad religiosa van de la mano, muchos juristas temen que esta reforma podría minar el carácter laico del Estado en materia educativa. Ya hubo amagos en Puebla, donde legisladores panistas, invocando la libertad religiosa de los padres, querían establecer catecismo en las escuelas públicas. La iniciativa no prosperó, pero queda como inquietante precedente. Estas querellas podrían concluir en los tribunales de la Suprema Corte de Justicia con las reservas que todos tenemos. Hay que reconocer, asimismo, que la promulgación del artículo 24 se opera en una atmósfera enrarecida en términos de la política y la religión. Muchos políticos y funcionarios públicos han salido del clóset y de manera retadora han invocado signos religiosos para ejercer su mandato. El temor radica en que la Iglesia católica utilice dicho recurso para imponer su agenda.
Afortunadamente, México es una sociedad más abierta y plural, todas las libertades son bienvenidas. El Estado laico, por tanto, es un instrumento de convivencia pacífica y armónica en una sociedad diversa. La laicidad garantiza la democracia de un país que debe proteger sobre todo a sus minorías y hace respetar los derechos humanos de los ciudadanos sin distingo alguno de credo ni de condición. La laicidad, más que un concepto o fotografía conceptual, es un proceso histórico y dinámico, por lo que tiene que debatirse, trabajarse y dotarse de contenidos que expresen la práctica y los anhelos de la sociedad. Por ello, la contienda por dimensionar la libertad religiosa en el contexto de un Estado laico, en México apenas empieza.
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*La Jornada, 3 julio 2013. 

lunes, abril 29, 2013



Magú y la casa pitorréanse del Marcos.

El eximio monero Magú goza de fueros y privilegios especiales en este recodo de frescos líquidos que llegan desde los llanos de Apan y reposan amorosos para luego prodigarse con deleite y sin límites a las gargantas de su exquisita y culta parroquia. 
Mientras la diosa Mayahuel, reina mayor de todas las reinas mexicanas, omnipresente en La Virtud, se baña y canturrea como en su casa chapoteando en nuestra barrica La Chata, los parroquianos le muestran este cartón. 
Al verlo, ella se desternilla de risa y pega un chillido que pone en alerta a la concurrencia: exultante y soberana, ordena que inmediatamente se premie a su creador. 
  --El gran Magú, exclama la diosa azteca, es un grande entre los grandes. Apapáchenlo, mímenlo; denle pulque a llenar, escáncienle su jícara generosamente una y otra vez para que su genio se sublime aún más. 
  --Ome Tochtli!
Nuestro fermentador en jefe que, cegatón-cegatón, tiene oído de tísico, amusga la oreja y gira instrucciones precisas al personal pulque-servidor para que le sea llevada a Bulmaro (que así se llama el artista) una barrica de neutle del mejor hasta su estudio, volando, que es gerundio, en nuestro papa-móvil oficial. Enseguida remata, levantando el índice derecho:
  --Es que además esta casa se pitorrea y siempre se ha pitorreado del tal Marcos, el encapuchado mediático y farsante que desde hace años le tiene sorbido el seso y tomada la medida a los snobs y a los cherries intelectuales de Coyoacán-Copilco-CCH y anexas.
  --Por cierto  –dice El Pelucas, ya debería de habernos liberado ese gwey...
  --Y con qué y de qué nos va a liberar ese payaso? –replica inquisitiva La Lupe.
  --Pos que nos libere ya de los encopetados Peñanietos, que para eso tiene su poderosísimo e invicto EZLM,  el fulgurante y afamado Ejército Zapatero de Liberación Mamacional, noooo?
  --Aáandele, pos sí, verdá?...con su glorioso comandante Chilindrino y su valiente comandanta Chimoltrufia, nooo?

martes, abril 02, 2013



La guerra sigue.
 Pedro Miguel.

La Jornada, 2 de abril de 2013.

Cuatro meses después, fuera de las oficinas públicas, nada ha cambiado. Las autoridades municipales, estatales y federales siguen violando los derechos humanos en el marco de algo que ya no se llama guerra, pero que sigue siéndolo; día tras día se suceden los combates (aunque la jerga oficial los denomine “enfrentamientos”) entre dos o más de los difusos bandos de la contienda, y la población del norte, del sur y del Golfo sigue sin encontrar un solo motivo de alivio para la zozobra que padece desde hace más de seis años: homicidios, secuestros, levantones y extorsiones son, como en abril pasado y como en abril antepasado, el pan de todos los días para los inermes y hasta para los menos poderosos de los poderosos.
Así como el panismo priízado no tocó las raíces de la corrupción histórica cuando accedió a la Presidencia hace 12 años, hoy el priísmo empanizado se mantiene fiel en lo general, excepto por el discurso, al modelo de desestabilización violenta impuesto por Felipe Calderón desde el poder presidencial. Y con el telón de fondo de la descomposición imparable de las instituciones, proliferan en varios puntos del territorio nacional nuevas gavillas, desgajamientos menores de cárteles antiguos y organizaciones de autodefensa no más ilegales que la abdicación del Estado a su obligación central y fundacional: dar seguridad a la gente.
La guerra sigue, porque la población no cabe en la economía, porque la autoridad se ausentó y no ha regresado, porque se han llevado a sus últimas consecuencias las lógicas de la competitividad, la productividad y la ganancia: sólo el narcotráfico, la extorsión, el secuestro y el tráfico de personas son más rentables que las privatizaciones, los contratos mafiosos y las concesiones antinacionales que vienen siendo el modelo ideal de negocio desde tiempos de Salinas.
Y así como el foxismo fue la etapa superior del salinismo, el gobierno de Peña Nieto es el capítulo siguiente del calderonato. No hubo, en el recambio operado por el músculo del dinero en 2012, intención alguna de transición ni de cambio; se trataba, por el contrario, de asegurar la permanencia de las lógicas que rigen al Estado desde 1988. La única diferencia real entre uno y otro es la habilidad discursiva (del régimen, no de los gobernantes, entre quienes podría establecerse una eliminatoria por el campeonato de torpeza verbal); mientras que los panistas de Calderón no estuvieron lejos de confesar su odio hacia la plebe, los priístas de Peña se dieron vuelo acuñando y promoviendo frases del tipo “Peña, bombón, te quiero en mi colchón”, para regocijo de algunos sectores femeninos de las clases populares.
La guerra seguirá en tanto a los de arriba no se les acabe el negocio de liquidar al Estado en todas sus instituciones salvo, tal vez, la presidencial. Que el sector privado se encargue de las aduanas, de la seguridad, de las cárceles (¿verdad, señor Mondragón?), de la recaudación y también, por supuesto, de la educación, la salud, la generación de electricidad y la extracción y el transporte de petróleo.
Lo que deja, en todo caso, es garantizar la integridad de bancos, filiales de trasnacionales de servicios y empresarios adinerados y sus familiares. Quién le va a hallar cara de negocio a la protección de comunidades miserables y remotas, de ciudadanos anónimos que transitan en masa por las urbes, de jubilados y de jóvenes sin empleo ni escuela. Los segundos pueden seguir nutriendo la cifra de lo que antaño se denominaba “bajas colaterales” y que ahora ya no se llama de ninguna manera porque, por disposición oficial, no se habla de eso.
La guerra seguirá, pues, hasta que la gente diga “ya basta” y se dé cuenta de que el rey sexenal va desnudo: desnudo de respaldo, de simpatías y de consensos, salvo los que consigue a punta de repartición de prebendas entre las cúpulas políticas formales.
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martes, enero 15, 2013

Hemos cambiado.
Pedro Miguel.

En sólo seis semanas ustedes han podido constatar cuánto hemos cambiado: somos un equipo incluyente, plural, con visión de país y sensibilidad política. Sobre todo, tenemos propuestas y ofertas concretas para todos los sectores, como ya se han ido enterando.
Ustedes pensaban que nada nuevo podría surgir de la corrupción profunda, el añejo autoritarismo represivo, los padrinazgos del gran capital, la frivolidad televisiva, la simulación, el dispendio y el fraude, pero se equivocaron, y aquí estamos para demostrarles que nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos: ahora nos disponemos a combatir la corrupción y la opacidad, el influyentismo, los abusos de autoridad y las trácalas cometidas al amparo del poder; pondremos fin a la espiral de violencia a la que somos por completo ajenos, restableceremos la paz y la seguridad, recuperaremos la soberanía nacional, impulsaremos el bienestar popular, alentaremos el crecimiento e impondremos la transparencia, como antes.
No, perdón: como nunca antes.
A ustedes, los integrantes de una sociedad cada vez más insumisa, les proponemos un pacto: ustedes se olvidan de las circunstancias de nuestro triunfo –el favoritisimo mediático, los millones de votos comprados, el dinero lavado, la brutalidad policial– y nosotros les perdonamos sus exigencias de honestidad, su antipriísmo mayoritario y (concedamos) acaso irremediable, sus extravíos ciudadanos –esperemos que pasajeros–, su desprecio, su irritación, sus burlas y, sobre todo, sus afanes de organizarse al margen de estructuras corporativas y su empecinamiento en llenar las calles para repudiarnos.
Ya lo verán: tenemos cargos, encargos y escritorios para opositores de todas clases. Podemos forjarle una nueva vida a académicos desencantados; procurarle un futuro digno (es decir, con yate) a dirigentes sindicales hasta ahora independientes; mimar a activistas sociales; hacer la claridad en la cabeza de intelectuales melancólicos; rehabilitar a princesas mancilladas por el escándalo; resucitar a cadáveres políticos. Contamos con recompensas para cualquiera que aspire a superar la plaga populista del lopezobradorismo, a curarse del virus #YoSoy132, a sanar del zapatismo, a capitalizar su disidencia, a convertir en posición cómoda y honorable su lucha de toda la vida. A los panistas no necesitamos reclutarlos porque son nuestros: lo han sido desde 1988 y hasta nos hemos dado el lujo de gobernar por medio de ellos. Ah: y contaremos con una izquierda civilizada, educada, bien vestida, pasteurizada y con agregado de vitaminas por la vía de las prerrogativas electorales. Para ella, la promesa de que no la olvidaremos a la hora de formular los presupuestos.
Conocemos al dedillo las artes de la cooptación y de la seducción y si con ellas no bastara, sabemos también la manera de provocarles las peores pesadillas.
Aunque, claro, esto último no vamos a pregonarlo a voz en cuello como lo hicieron nuestros torpes antecesores panistas. A buen acatador, pocos garrotazos.
Las viejas generaciones conocen nuestras habilidades en la guerra sucia, en la desaparición, la tortura, el descrédito y el silencio. En cuanto a las más recientes, algo habrán aprendido en mayo de 2006 en Atenco, y las últimas han tenido su lección el pasado 1º de diciembre y en las semanas sucesivas.
Dennos un punto de apoyo y moveremos al mundo. No importa que no nos crean: simulen creernos y verán qué bien nos entendemos. Pronto caerán en la cuenta de que nosotros hemos sido, somos y seguiremos siendo su mejor opción, por más que no hayan optado por nosotros. Reconocemos los problemas, los encapsulamos y procuramos resolverlos de manera quirúrgica, es decir, sin tocar más que lo indispensable, sin trastocar este orden que le hemos dado al país, sin alterar las lógicas a las cuales servimos. Sabemos que forma es fondo y, por lo tanto, la apariencia de paz es paz, la apariencia de democracia es democracia y la apariencia de honestidad es honestidad. Ni le busquen.
Resistan, pero fortalézcannos. Opónganse, pero sírvannos, y ya verán que no vamos a tener ningún disgusto.
Sabemos ser diferentes sin perder nuestra esencia; somos capaces de cambiar todo lo que sea necesario para que no cambie nada y tenemos una vasta experiencia en el intercambio de dignidad por comodidad y, como pueden ver, hemos cambiado.
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La Jornada, 15 enero 2013.
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domingo, noviembre 04, 2012


Columnista invitado...
José Agustín Ortiz Pinchetti


 Reformas estructurales: ¿cuántas faltan?, ¿de qué han servido?


La reforma laboral ha quedado atrapada temporalmente. La derecha ha tenido éxito: un amplio sector de la opinión pública se ha tragado la rueda de molino que lo que le falta a México es “hacer reformas estructurales”. Esto repetido mil veces se ha vuelto dogma. ¿De veras no se han hecho ya en México reformas neoliberales? Examinemos este pequeño catalogo:

1) Venta masiva de empresas públicas con fuerte dosis de corrupción (1985-1994); 2) reprivatización de la banca (1990). 3) entrega de la banca a inversionistas extranjeros (1995-1999); 4) reforma al artículo 27 constitucional para desmantelar los ejidos (1991-1992); 5) nuevo régimen de la minería para permitir que particulares, concretamente grandes compañías extranjeras, pudieran extraer en forma abusiva metales preciosos sin pagar derechos ni impuestos (1992); 6) privatización inconstitucional de la generación de energía eléctrica (1992).

Ahí van más: 7) aumentos del IVA de 10 a 15 por ciento y de 15 a 16 (1995-2009); 8) autorización para explotar comercialmente la educación media, superior y universitaria; 9) privatización del servicio ferroviario (1995); 10) privatización de los sistemas de ahorro para el retiro (1996); 11) Aprobación del Fobaproa que convirtió ventas privadas, muchas veces ilícitas, en deuda pública que pagarán los contribuyentes durante décadas (1998); 12) modificaciones a la ley del impuesto sobre la renta para permitir la elusión de contribuciones por las grandes corporaciones (2005); 13) privatización del manejo de las pensiones de los trabajadores al servicio del Estado (2007); 13) autorización para aumentos mensuales a las gasolinas, el diésel, el gas y la luz (2009).

¿Quiénes las han aprobado? El PRI y el PAN asociados en la construcción de una nueva política económica impropiamente llamada neoliberal. Se trata de una política conservadora tendiente a hacer cada vez más débil al Estado mexicano, a privarlo de su vocación social y fortalecer a una oligarquía rapaz.

¿Cuáles son los frutos en el campo estrictamente económico? Treinta años sin crecimiento, un mercado cada vez más restringido, concentración del ingreso fuera de toda proporción, desigualdad creciente y polarización, disminución del nivel de vida, crecimiento de la miseria y sometimiento de los políticos y de la mayoría de los partidos a los llamados poderes fácticos.

Y aún así hay quien clama por “reformas estructurales”.
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Publicado en La Jornada, domingo 4 nov. 2012. Cartón, de Hernández, of course.

miércoles, agosto 29, 2012

Columnista invitado...
El fin de la República.
Alejandro Nadal.
La Jornada, 29 de Agosto de 2012.

México vive uno de los momentos más peligrosos de su historia. La destrucción de la república avanza y todo parece anunciar que en poco tiempo el deterioro será irreversible. Las causas profundas de esta devastación son múltiples. Pero quizás pueden agruparse en tres grandes categorías, íntimamente entrelazadas.
En la primera encontramos los factores que moldearon la economía mexicana en los últimos cuatro decenios. Si bien es cierto que el modelo de industrialización por sustitución de importaciones (ISI) enfrentaba problemas desde los años 70, la crisis mundial que estalla en los años 80 fue la fuerza principal que destruyó esa estrategia de desarrollo. La experiencia de otros países demuestra que una política industrial y de ciencia y tecnología adecuada hubiera sido capaz de solucionar las “contradicciones internas”. En lugar de ello, el gobierno (sexenio de López Portillo) escogió ampliar la plataforma de exportación de petróleo sin aprovechar la oportunidad que esto representaba para desarrollar la industria de bienes de capital nacional. Se perdió la gran oportunidad para profundizar el proceso de industrialización.
En 1981 el entorno económico mundial se vuelve hostil: Estados Unidos decide aplicar un brutal aumento en las tasas de interés para frenar su inflación, lo que conduce a una recesión mundial y una caída fuerte en los precios de materias primas. El gobierno mexicano se había endeudado con su proyecto exportador de crudo y la coyuntura le hizo pedazos. La deuda se hizo impagable y la moratoria impostergable. Desde entonces, nuestro país no se recupera.
En los años 80 se abandona la idea del Estado como orientador de la estrategia de desarrollo. Se dice que el mercado es la mejor y más eficiente guía para la economía. Desde ese momento, el desarrollo económico deja de ser asunto de la república y se transforma en juego para las elites, nacionales y extranjeras. El premio en ese juego es la concentración de poder y riqueza. A los problemas estructurales del capitalismo (inestabilidad de la función de inversión, crisis en tasa de ganancia, etcétera), se agregan en el caso mexicano la ceguera y la corrupción.
El resultado es una economía disfuncional, distorsionada e incapaz de generar empleos y de mantener equilibrios sustentables en los agregados macroeconómicos. La concentración de poder económico y riqueza alcanza niveles extraordinarios. Dos terceras partes de la población perciben un salario miserable están en la línea de pobreza y tienen que recurrir a desesperadas estrategias de supervivencia.
En la segunda categoría de factores que contribuyen a la destrucción de la república se encuentra el papel de la clase política y las elites dominantes. En términos generales, estos grupos tienen una lógica de súper corto plazo en la que el enriquecimiento ilimitado (y si se puede, instantáneo) es el principio rector. Una señal inequívoca de decadencia: para muchos en esta casta la ignorancia de la historia y de lo que hoy sucede en el mundo es emblema de orgullo.
También en muchos de estos encumbrados personajes domina un desprecio por las clases trabajadoras, una herencia de racismo y discriminación de clase. ¿Qué si hay desempleo, miseria y desigualdad? ¡Qué importa! Las elites han transformado a la república y sus instituciones en aparato de dominación. La violencia derivada de la supuesta guerra contra el narco es el aspecto más visible de lo anterior.
El poder legislativo es un espacio de componendas y negociaciones turbias. Las directrices principales para la vida de la república no se definen en su seno. El poder judicial es un ecosistema plagado de corrupción. El Estado mexicano ha dejado de ofrecer un espacio para dirimir controversias sociales.
En la tercera categoría encontramos el desencanto popular. Es una sensación basada en la realidad política: los gobiernos que se suceden en esta maltrecha república carecen de legitimidad. La astucia para engañar y robar que despliegan las elites no pasa desapercibida en la nación. El escepticismo puede ser un componente saludable en la vida política, pero cuando es la respuesta popular a décadas de engaño, pillaje y cinismo de las elites y la clase política, se convierte en uno de los elementos más corrosivos en el tejido social.
La historia de Roma se pierde entre mitos y leyendas al desarrollarse la monarquía etrusca. Lo cierto es que al caer la dinastía de los reyes tarquinos se estableció una república que duraría 250 años. Bajo este régimen Roma hizo grandes aportaciones, entre otras, los fundamentos del derecho romano. Durante muchos años el mandato de la ley (lex) caminó de la mano de los dictados de la justicia (ius). Pero al final, el gobierno de la cosa pública (res publica) se destruyó por las crisis económicas, la plaga de los ejércitos privados y la corrupción de sus funcionarios. Suena familiar, ¿verdad? Así se produjo la transición. Los logros de la incipiente lucha por la democracia se perdieron en las tinieblas del imperio y la dictadura.
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Imágen: Ives Lecoq,  flickr.

lunes, julio 09, 2012

Columnista invitado...
El miedo a la democracia.

Carlos Fazio

La Jornada, 9 de Julio de 2012.


Una vez más, la fabricación del consentimiento funcionó. Triunfó la telecracia. El poder del dinero. La elección presidencial fue una gran operación de propaganda aceitada con sobornos, extorsiones y corrupción. Un montaje orquestado por los poderes fácticos a través de monopolios mediáticos y casas encuestadoras, en sociedad con el aparato del viejo partido de Estado, el Revolucionario Institucional (PRI). “Ganó México”, afirmó Enrique Peña en la victoria. Ahora, él representa el “interés nacional”. Es decir, el interés de la clase dominante. Adoctrinado por el sistema, será su administrador de turno.

Los amos de México disfrutan el espectáculo y se preparan para el gran banquete. Porque no hay engaño: se trataba de mantener a raya a la chusma libertaria, y lo lograron. En la actual selva socialdarwinista neoliberal mexicana, “ganó” el corrupto más competitivo. ¿Su tarea? Mantener a la atolondrada multitud en un estado de sumisión implícita; contener el despertar de la plebe. Ganó el candidato que contó con la maquinaria más experimentada en explotar la servidumbre humana, en controlar masas subordinadas, encadenadas a un orden autoritario-servil. Triunfó el más apto en el marco de un Estado de tipo delincuencial y mafioso en rápida fase de putinización.

Recuerda Noam Chomsky que en las sociedades industriales avanzadas la toma de decisiones reside en manos privadas, que utilizan instituciones ideológicas para canalizar el pensamiento y las actitudes de la población dentro de límites aceptables, desviando cualquier reto potencial hacia el privilegio y la autoridad establecidos, antes de que pueda cobrar forma y adquirir fuerza. La tarea consta de muchas facetas y agentes. Uno de los agentes principales para el control del pensamiento crítico son los medios de difusión masiva. Según Chomsky, los ciudadanos “deberían emprender un curso de autodefensa intelectual para protegerse de la manipulación y del control”. Sólo que en México, esta vez, a la guerra sucia y el terrorismo mediáticos hay que sumar el papel propagandístico de las principales firmas encuestadoras. Los sondeos no fallaron. Fueron diseñados para engañar y/o confundir a la “opinión pública”. Se manejaron espots propagandísticos en traje de encuestas, porque la gente cree que “los números nunca mienten” (la verdad matemática o “el fetichismo moderno por el número”, Ilán Semo dixit). Pero las cifras no son neutrales. La ofensiva massmediática tuvo como eje la difusión de una matriz de opinión dirigida a convencer al electorado, antes de que votara, de que ya había un ganador inalcanzable.

Los nexos económico-ideológicos entre el poder mediático y los mercaderes de encuestas son públicos. Hace varios años, las barras informativas de las cadenas de radio y televisión incorporaron como “analistas” a los directores de las encuestadoras más “profesionales” del mercado. Entre ellas, Consulta Mitofsky (cuyo cliente principal es Televisa Tv-Radio), GEA/ISA (propiedad de Jesús Reyes Heroles, contratada por el Grupo Multimedia Milenio), BCG Ulises Beltrán (al servicio del Grupo Imagen Multimedia que publica el diario Excélsior), Buendía y Laredo (El Universal) y Parametría (cadena El Sol de México). El caso del “sumo sacerdote” de Mitofsky, Roy Campos, en los espacios electrónicos de Televisa y Radio Fórmula, ha sido notable. También los de Francisco Abundis (Parametría) y Ulises Beltrán.

El trabajo de los nuevos gurús ha sido contribuir a la construcción social de Enrique Peña, manipular a las audiencias (“el aturdido rebaño”), fabricar una opinión pública a la carta y manufacturar un sesgo informativo en favor del bloque dominante, todo lo cual fue legitimado por las encuestas al proveerle el falso sello de la aprobación pública. Las firmas que manipularon las cifras en 2006 y legitimaron el fraude en favor de Felipe Calderón vendieron ahora el triunfo anticipado. A la manera de Antonio Gramsci, generaron el consenso necesario anexo a la fuerza. Mediante la repetición de una misma matriz –en la que participaron los intelectuales orgánicos de las cadenas de diarios bajo control monopólico–, los periodistas estrellas (press-titutes, los llamó Paul Craig Roberts) complementaron la faena. Ya en la recta final de las campañas, bajo la máscara de una “verdad técnica”, protegieron al puntero prefabricado y sembraron la desesperanza entre quienes aspiraban a un cambio.

Para Etelberto Cruz, la raíz de lo que algunos definen “encuestocracia” se encuentra en que los candidatos y las corporaciones mediáticas dan un uso político a los ejercicios de demoscopia, aprovechando que no hay transparencia sobre quién paga y los intereses que están detrás de esos sondeos. El bombardeo sobre la ventaja de Peña se insertó en una estrategia deliberada para propagar “la cultura de la anomia”, que Cruz define como “una cultura de la depresión que busca provocar la inacción, la parálisis del votante”. Una forma de inducir el voto por el que va a triunfar o el abstencionismo. Para hacer ganar a Peña, los poderes fácticos patrocinaron propaganda en forma de encuestas disfrazadas. La influencia de los señores del dinero, que en elecciones anteriores se hacía sentir en “publicidad pagada” por particulares –ahora prohibida por ley–, se transfirió al abono de encuestas. Ello permitió la proliferación de propaganda facciosa camuflada como estudios de opinión y trabajos demoscópicos, que al no estar debidamente regulados, verificados y auditados pudieron contrabandear sus sesgos, inconsistencias científicas y deficiencias metodológicas.

Una sociedad salvaje –en el sentido socialdarwinista–, que asistió impávida al asesinato de miles de niños, jóvenes, defensores de derechos humanos, periodistas y civiles inocentes, no estuvo a la altura de la indignación del movimiento #YoSoy132, menos pulsional y más pensante, ergo, más impermeable a los espots propagandísticos. Se dibuja la irrupción de un Estado corporativista ya no atomizado por mafias. Bajo Mussolini primó la mafia de los fascistas. ¿Qué deparará el peñismo?

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Imagen tomada de la red; crédito obligado a su autor.

miércoles, julio 04, 2012

México SA

Carlos Fernández-Vega, La Jornada, 4jul12.

■ El enjuague “prepagado” ■ Peña Nieto compra votos ■ Soriana, el gran negocio.

Bien haría Francisco Martín Bringas, presidente del consejo de administración de Organización Soriana, en brincar a la palestra y, micrófono en mano, ofrecer una explicación detallada de cómo fue que el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, adquirió un millón 800 mil tarjetas “prepagadas” (así les llaman) de ese supermercado (en una operación financiera estimada entre mil 125 y mil 800 millones de pesos, equivalente al 37-60 por ciento de las utilidades netas de 2011) para comprar el voto (mil pesos por cabeza) de electores del estado de México y algunos del Distrito Federal (hasta donde se ha documentado).

Y urge la explicación del empresario (que encabeza un consorcio que se autocalifica de “socialmente responsable”), porque esos mil 125-mil 800 millones de pesos en tarjetas “prepagadas” superan hasta por cinco tantos el tope de gastos de campaña (336 millones) autorizado por el IFE a cada uno de los cuatro candidatos a la Presidencia de la República, sin considerar que la compra del voto es rotundamente ilegal. Así, puede transparentar la participación de su cadena de supermercados en los enjuagues del candidato tricolor; de dónde salió el cheque para cubrir esa voluminosa cantidad de dinero (algunos apuntan hacia la Secretaría de Finanzas del gobierno de Eruviel Avila); a quién entregó los plásticos, cómo se distribuyeron, y si el pago por el servicio fue en una sola exhibición o en cómodas mensualidades, con sus respectivos intereses.

Otra vez la larga mano de los “grandes empresarios” (recuérdese a Enrique Coppel Luken, dueño de los almacenes que llevan su apellido, en 2006, sin olvidar a televisos, aztecos, bimbos, CCE y conexos) metida en el proceso electoral. El de Martín Bringas no es el único caso, desde luego, pero el enjuague del PRI con Soriana resulta más que suficiente para que el IFE (violación al tope de campaña), la Fepade (compra de voto igual a delito electoral) y el Tribunal Electoral (que analice las pruebas y se pronuncie) intervengan de inmediato y hagan su chamba, toda vez que la denuncia fue hecha pública antes de los comicios del pasado domingo, no después como algunos intentan pretextar. Las tres instituciones citadas les cuestan a los mexicanos miles de millones de pesos, así que llegó el momento de desquitarlos.

¿Por qué el tricolor eligió a una cadena de supermercados para el chanchullo de las tarjetas “prepagadas” y la compra del voto? Pues bien, más allá de las “afinidades” partidarias de sus dueños (léase “oportunidades de negocio”), Soriana (con sede en Monterrey) cuenta con una enorme red de distribución que facilita el reparto, sobre todo si alrededor de mil 800 millones de pesos están en juego: 560 tiendas, con más de 3 millones de metros cuadrados de superficie de venta, en 181 ciudades a lo largo y ancho de las 32 entidades federativas, “más las pertenecientes a nuestra cadena de tiendas de conveniencia Súper City. Nuestra red logística está compuesta por 14 centros de distribución ubicados estratégicamente en nueve estados del país. Comercializamos una extensa y completa línea de alimentos, ropa, mercancías generales, productos para la salud y servicios básicos, satisfaciendo de esta manera las necesidades específicas de consumo de nuestros diferentes grupos de clientes” (el PRI, entre ellos, el cual, obviamente, no dará ningún tipo de explicación), según reza su propia publicidad.

Pero más allá de sus enjuagues, el PRI, Enrique Peña Nieto y Soriana deben ser extremadamente cuidadosos en el cumplimiento de lo prometido a la hora de comprar el voto, porque la gente que recibió las tarjetas “prepagadas” está muy nerviosa y a punto de estallar, pues les quieren dar gato por liebre a la hora de hacer efectivo su pago. La siguiente información, publicada por La Jornada (Josefina Quintero) da cuenta de ello:

“El temor a que se descubriera un fraude abarrotó las tiendas de la cadena Soriana. Centenares de personas provenientes de municipios del estado de México y algunas del Distrito Federal, que vendieron su voto a los candidatos de la coalición PRI-PVEM, canjearon la tarjeta Prepago que se les entregó por víveres y electrodomésticos. ‘Dijeron que se habían enterado de que iban a cancelar los monederos electrónicos. Son fregaderas porque nosotros ya votamos’. Otra versión de que se cancelarían los saldos de las tarjetas fue que Martha Angón, candidata a la presidencia municipal de Nezahualcóyotl, estaba perdiendo. ‘Pero eso no es mi culpa. Yo sí vi a La Gaviota que le alzó la mano a Peña; entonces sí sirvió’. Desde el viernes por la noche, en los límites del Distrito Federal y el municipio de Nezahualcóyotl empezó la entrega de tarjetas, identificadas por cajeros de esa cadena de tiendas como ‘los vales que regaló el PRI para que Peña ganara’. El canje del voto en un principio sólo era por cien pesos, comentaron los poseedores. Pero la cantidad se incrementó conforme se acercaba el día de la elección.

“Ayer –domingo 1º de julio– ibas a la casilla, votabas, tomabas una foto a la boleta marcada en favor del PRI, la mostrabas y te daban la tarjeta”, manifestó Rocío Ugalde. Al validar el saldo hubo ‘buenas y malas noticias’. Algunos tenían cantidades en sus tarjetas (monederos electrónicos Soriana) que no esperaban: ‘300, 500 y hasta 700 pesos’. Algunos portaban hasta 20 tarjetas porque ‘nos entregaban una por cada votante que lleváramos’. En la tienda Soriana ubicada sobre calzada Ignacio Zaragoza, a unos metros de la clínica 25 del Instituto Mexicano del Seguro Social, en la colonia Juan Escutia, delegación Iztapalapa, todo el día se observaron largas filas. Las molestias de los compradores habituales no se hicieron esperar, por la demora hasta de 60 minutos sólo para checar el saldo, ‘porque ya se han reportado tarjetas sin fondos’. Empleados de la tienda refirieron que desde el viernes pasado el establecimiento ha sido abastecido de víveres para poder atender a los ‘que mandó el PRI’. Sobre los motivos de por qué enviaron a tanta gente, comentaron: ‘pues vienen de Neza y les queda cerca; también está la de San Juan de Aragón, pero la tarjeta yo creo la pueden hacer válida en cualquier Soriana’”.

Lo mejor del caso es que Enrique Peña Nieto asegura que el PRI “ya cambió”, y los “grandes empresarios” que son “demócratas”.

Las rebanadas del pastel

¿Qué hacer con las empresas encuestadoras? Inflan cifras al gusto del cliente, cobran muchísimo dinero por manipular al electorado, tienen una enorme responsabilidad en la inducción del voto, pero no enfrentan consecuencia alguna. Allí está el caso de los “inamovibles 18 puntos de ventaja de Peña Nieto” (Milenio-Ciro dixit), y con una simple disculpa pretenden lavarse las manos.

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Aquí el artículo de Jenaro Villamil en la revista Proceso del 4jul12 sobre el Sorianagate.


Astillero...

Julio Hernández López, La Jornada, 4jul12.

■ Presidencia Soriana ■ Dinosaurio-mapache ■ Usted disculpe ■ Victorias sin gloria

Muy poco duró el barniz de limpieza y legalidad sobre el rostro del dinosaurio-mapache. No terminaban los voceros del PRI de ensayar poses de solemnidad para sostener que su candidato presidencial era la encarnación de la democracia impoluta cuando ya se multiplicaban las grotescas pruebas de la descomunal compra de votos que se realizó para favorecer a Enrique Peña Nieto.

Infame modernización del fraude electoral: tarjetas de prepago en lugar del voto libre, cajas registradoras en lugar de conteo de sufragios, carritos de supermercado en lugar de urnas, las tiendas Soriana como fuente de legitimidad en rectángulos de plástico: una candidatura de telenovela que acaba en escándalos de supermercados bajo compras de pánico y en representantes de casilla que se manifiestan en protesta pública porque los compradores partidistas no cumplen el contrato mercantil a la palabra y a la foto del celular.

Metralla mediática concertada para responder a la difusión de las escenas inapelables: dudar de los resultados alegremente anunciados la noche del domingo pasado por el eje IFE-Los Pinos-Peña Nieto sería faltarle al respeto al trabajo de un millón de ciudadanos que de manera ejemplar ejercieron funciones electorales, dicen los jilgueros reactivados. En realidad, han sido esos delincuentes partidistas los que le han faltado al respeto a ese millón cívico que en su mayoría cumplió con honradez el encargo de conducir el proceso comicial en casillas: los ciudadanos vigilaban detalles procesales, se afanaban en estampar firmas y en verificar identidades, cuidaban la recta aplicación de las reglas sobre lo inmediato y contaban boletas para asentar resultados, sin saber que el fraude 2012 fue extracasillas, comenzando con las encuestas mentirosas que fueron sembradas con toda intención para fabricar la percepción de imbatibilidad del generoso Peña Nieto, siguiendo con la complicidad de los comentaristas e intelectuales que se apoyaban furiosamente en los datos “científicos” de esas encuestas sobre pedido y terminando con la operación ruleta y otras formas de mapachería cometidas fuera del radio de observación de los ciudadanos encargados de las casillas.

Fraude sin castigo, crimen social en la impunidad: dedicado profesionalmente a propagar el inevitable advenimiento arrollador de Enrique Peña Nieto, según la Biblia demoscópica diariamente actualizada por los arcángeles de GEA-ISA, el directivo de Milenio Ciro Gómez Leyva simplemente asume al final del proceso convenido que hubo errores, ofrece disculpas y anuncia que termina en ese diario el experimento de encuestas de opinión que día a día fue imponiendo en la percepción colectiva que Peña Nieto era un puntero sin riesgo alguno de perder, todo un fenómeno de popularidad y carisma, electoralmente inalcanzable.

GEA-Isa fue usada para similares fines seis años atrás, con la consigna de instalar la especie de que el muy rezagado Calderón alcanzaba y remontaba de pronto al consistente delantero de entonces, López Obrador. El director de la empresa de encuestas, Guillermo Valdés, fue premiado con la dirección del Cisen y uno de los principales accionistas, Jesús Reyes Heroles González Garza, fue llevado a la dirección de Pemex. Aun así, esa firma fue utilizada como presunta fuente objetiva, imparcial y confiable para sostener que Peña Nieto ganaría con 18 puntos de diferencia. Los resultados oficiales, sujetos a fundada impugnación, fueron casi tres veces menores que lo machaconamente augurado. Pero todo se arregla con filosofía de barandilla policiaca: usted disculpe.

Si de hombres apuestos se tratara, Quentin Tarantino podría filmar en México una segunda versión de la película que con Brad Pitt como actor principal se tituló Bastardos sin gloria. Ahora se llamaría Victorias sin gloria, con algún galán local en el papel ejecutivo. No hay ni puede haber gloria en la forma en que se construyó el simulacro de victoria electoral priísta del pasado domingo: tráfico de pobreza, trata de votos, narcovigilantes en varios puntos del país, lavado de imagen, falsificación de voluntades, miles de millones de pesos invertidos para quedarse con el gran negocio llamado país.

Frente a esas crecientes evidencias del gran fraude electoral, el PRI responde con endurecimiento, chantaje e intimidación. El lenguaje de los voceros oficiales del peñanietismo, como el acechante Miguel Ángel Osorio Chong, parece preludio de manotazos desde el poder que avistan pero aún no ejercen. Las cuerdas vocales del jurásico tardío se tensan a la hora de denunciar perfidias y herejías de quienes demandan conforme a derecho que se recuenten los votos en todas las casillas para precisar resultados. Ni siquiera porque esas vías jurídicas alargadas podrían servir ahora para un planeado desahogo de la inconformidad social, como seis años atrás lo fue el plantón terapéutico del Zócalo y Reforma.

A contrapelo de su historia hasta antes de embarrarse de poder, el PAN ha enmudecido ante las evidencias de fraude electoral. Calderón sigue embelesado con el triunfo de sus planes de impunidad grupal a cambio de ceder el paso a un copete complacido. Vázquez Mota se anuncia ahora como presunta promotora de un movimiento ciudadano que dará continuidad a las esperanzas de quienes votaron por ella (habrá de verse si esos aires de recomposición tienen que ver con algún cargo pactado con Peña Nieto). Y Los Pinos recibe a la crema y nata de la derrota inducida y negociada, para “reconocer” el esfuerzo de Josefina y trazar puntos de entendimiento con el ex gobernador del estado de México (presente en la reunión, el jefe Diego podría dar curso exprés de cómo “legitimar de facto” a gobiernos impugnados, como el del primer salinismo). Aliados, PAN y PRI consideran totalmente a la mano la aprobación de las “reformas estructurales”, con Pemex como principal bocadillo en venta. Ya nomás falta afinar los detalles del reparto del botín esperado.

Y, mientras la liga se sigue estirando, ¡hasta mañana!

lunes, junio 25, 2012

Cierre de campaña en el Azteca...

Hipocresía y surrealismo priísta a tope.

Pese a que en su discurso Enrique Peña Nieto aseguraba que su proyecto dejaría atrás las viejas prácticas de la política, afuera del Estadio Azteca y en calles aledañas estaban estacionados más de mil 600 camiones que fueron utilizados para movilizar a sus simpatizantes.

"Siéntanse orgullosos porque su voto es por el futuro de México, juntos vamos a dejar atrás las prácticas de la vieja política", expresó frente a miles de seguidores y 17 gobernadores.

Algunos de los choferes dieron una idea del gasto de la movilización: 1,700 pesos por cada autobús desde Nicolás Romero, Edomex; 3,500 desde Pachuca, Hidalgo; y 65,000 desde Ciudad Juárez, Chihuahua.

Entre los contingentes más grandes estaban los Veracruz, Hidalgo y Edomex, tan sólo los de Ecatepec y Coacalco, de esta última entidad, sumaban más de 130 camiones. El estacionamiento se abrió a las 23:00 horas del sábado y los primeros que ingresaron fueron los de las delegaciones de Hidalgo, Veracruz y Colima, a las 3:00 horas, de acuerdo con acomodadores que fueron citados a las 22:00 horas del sábado. El acceso se cerró a las 10:30 horas del domingo porque ya había alcanzado su máxima capacidad, de modo que el resto de las unidades fueron estacionadas en calles como San Gabriel, San Alejandro, San Benito y otras, donde los vecinos cobraban 5 pesos por usar su baño y 100 pesos por un sitio para aparcarse. Choferes de la Ruta 89, que va de San Pedro, en Nicolás Romero, al Metro Tacuba, dijeron que los mil 700 pesos que los priistas les pagaron por camión resultaban atractivos para un domingo en que el pasaje baja.

"A nosotros nos contratan los priistas del municipio y de vuelta nos pagan en efectivo los mil 700 pesos", explicó uno de los choferes, que tuvo que quitar la propaganda de "Josefina Presidenta" que envolvía la parte trasera de su autobús y por la que pagaron a su patrón 5 mil pesos.

DESAYUNADOS A la mayoría de los simpatizantes tricolores les repartieron el lunch, las camisetas y los aplaudidores antes de que bajaran al Estadio Azteca.

Nota de El Siglo de Torreón 25 jun12

http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/756816.usa-pri-mas-de-1600-camiones.html.

Lea aquí la crónica del evento, de Arturo Cano de La Jornada; está para chuparse los dedos, deveras, no se la pierda.

domingo, junio 10, 2012

Oficios viles...

La profesión de traidor*.

Lo que Vicente quiso decir. Fox pidió a los panistas aceptar anticipadamente su derrota y votar por Peña Nieto, del PRI.

El PAN repudió la traición de don (sic de La Virtud) Vicente, que dos días después se descaró diciendo que su verdadero objetivo era impedir que AMLO viniera a “descomponer la fiesta”. Una fiesta en la que él es uno de los pocos participantes. El 99 por ciento de la población no fue requerida.

La devastación provocada por tres administraciones priístas y dos panistas está inscrita en las vidas de casi todos los mexicanos. Todos sospechamos que Fox quiere ampararse en un compromiso de impunidad que no le puede otorgar el PAN y no puede negociar con AMLO.

Si existieran traidores profesionales, Fox podría optar por el cargo. Traicionó a sus compañeros de campaña y al PAN, con el que nunca se identifico; a la democracia, de la que fue enemigo activo, y a México: él se ha creído un "muchacho norteamericano exitoso"**: como reveló a una televisora estadounidense.

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* J. A. Ortiz Pinchetti, El Despertar, La Jornada, 10 junio 2012. Fragmento.

** Comillas de la virtuosa R.

miércoles, junio 06, 2012


Otra vez la guerra sucia del 2006...

Unidos ante el “peligro”

Julio Hernández López, Astillero, La Jornada, 6 de junio 2012.

Desde puntos de tiro aparentemente distanciados, el PAN y el PRI han acabado coincidiendo, como largamente se había vaticinado, en la metralla sucia contra el candidato de las izquierdas, a quien a estas alturas ya consideran abiertamente un peligroso objetivo al que deben abatir en términos mediáticos, electorales y sociales.

Presionados por el factor 132 que masivamente ha colocado en continuos bretes a Enrique Peña Nieto en donde quiera que se aparece, por la inocultable dilución de la mala opereta divisoria que pretendían sostener mediante hipocresías josefinas, y por el acelerado ascenso socialmente palpable de Andrés Manuel López Obrador como única opción de cambio, las verdaderas cúpulas rectoras del país han cerrado filas para desatar una versión actualizada de la inmunda guerra propagandística de 2006 (en especial con los nuevos espots con los que reviven los episodios de René Bejarano y del plantón de Reforma), sumir al país en una situación de incertidumbre y temor que propicie el voto conservador (utilizando de manera criminal la caída del peso frente al dólar como resultado del ascenso electoral de AMLO) y la siembra evidente de errores procesales en la ruta electoral que generen condiciones para la operación fraudulenta de especialistas adversos a la única candidatura reformista superviviente.

Las caretas han caído y se ha entrado ya en la fase del exterminio político del adversario. Por ello se recurre abiertamente a la tonalidad amenazante en la locución, a las imágenes estremecedoras, a lo inmobiliario en riesgo, al terrorismo económico, a la selección de gestos duros de AMLO y a la fraseología apenas renovada que vuelve a promover al tabasqueño como todavía peor peligro para México. No puede haber demostración más contundente del ascenso de López Obrador en las tendencias de voto (las reales, no las correspondientes a la otra faceta del fraude, la de las encuestas tramposas que han pretendido imponer una percepción encopetada que ahora no resiste ninguna confrontación con la realidad insurrecta) que esta desesperada avalancha de lodo que han soltado contra el perredista con la esperanza de rescatarse ellos mismos de entre los saldos nauseabundos.

Carcajadas macabras del panismo contra el peñanietismo que en son contribución de fondo al envenenamiento de la política y la instauración del miedo. Josefina, que no tiene nada que ganar, se burla del aspirante priísta y sus promesas y acompañantes, aunque eso va más allá de ella misma, accidental figura tragicómica de un libreto que nunca ha conocido más que en cumplimiento sobre la marcha de las líneas que le van soltando. Entre el cortinaje de los poderes amancebados está la dupla PRI-PAN, unida en lo alto por los intereses compartidos en peligro, aunque mantengan sus propias batallas bilaterales en busca de redefiniciones del botín deseado.

PAN y PRI pelean con intensidad para definir los porcentajes de ganancia que aspiran a tener cuando liquiden a su adversario tabasqueño y sellen entre generosidades mediáticas la reunificación de bandos en aras del “supremo interés nacional”. Felipe amaga con aprehender a los personajes más pringosos del catálogo del peñanietismo financista, los dos ex gobernadores de Tamaulipas que siempre se han cantado como piezas electorales de caza. Pero, al mismo tiempo, la banca jarocha PGR devuelve con intereses acumulados los veinticinco millones en maletas voladoras que desde Veracruz se habían enviado a Toluca.

Calderón aprieta al PRI, pero no tanto. Electoreras apariencias cumplidoras de justicia contra personajes norteños indefendibles (Tomás Yarrington y Eugenio Hernández) para tratar de levantar la cosecha de blanco y azul y así aumentar el volumen accionario del negocio sexenal a compartir. Mientras tanto, el gran defraudador electoral de 2006 aparece para promover el regreso a Los Pinos del PRI que supuestamente él había botado con tintes épicos luego convertidos en chiste sexenal de tortazos.

Chente el defraudador electoral salta para inducir el voto “útil” del panismo rumbo a las arcas del ex gobernador del estado de México que en las alturas reales de su copete lleva la marca del salinismo que es punto de convergencia de todos quienes creen llegada la hora de cerrar filas bélicas contra el pálido izquierdismo pejista que en las condiciones actuales resulta casi una amenaza revolucionaria para las elites acostumbradas a imponer a sus gerentes políticos al precio que sea necesario. Tan evidente es el uso táctico que se hace del deslenguado extraído del rancho San Cristóbal que el PAN, la difuminada Vázquez Mota y el propio Calderón juegan a no darle importancia al lance favorable al PRI que ha protagonizado Chente intocado antes y ahora por su papel en el fraude de 2006.

El angustiado Peña Nieto, por su parte, se hace rodear de presuntas fuerzas opositoras que hoy caen rendidas ante su encanto programático. Rosario Robles por delante y ya no hay mucho que sea necesario decir. Además, Arce y Círigo, antiguos usuarios de la izquierda y la ex panista electoralmente despechada, Lía Limón. Escenografía para consumo acrítico mientras avanzan los ejércitos de la defraudación electoral, financiados por los cárteles de gobernadores y ex gobernadores con cuota de votos a conseguir a como dé lugar.

Y un fantasma recorre el IFE, el fantasma de Leonardo Ugaldés Zurita. Misterioso pero sugestivo crecimiento de la lista de votantes en las zonas no urbanas (rurales) aunque los índices oficiales muestran una tendencia demográfica inversa: el voto verde del priísmo clásico es abonado con reacomodos que no permiten sospechas sino certidumbre. Y las constantes referencias a la escasa o nula preparación de funcionarios de casilla que presagian confusiones y desorden proporcionalmente preparados.

(Fragmento). Texto completo aquí. Recomendable nota periodística complementaria aquí.