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martes, septiembre 03, 2013

miércoles, junio 06, 2012


Otra vez la guerra sucia del 2006...

Unidos ante el “peligro”

Julio Hernández López, Astillero, La Jornada, 6 de junio 2012.

Desde puntos de tiro aparentemente distanciados, el PAN y el PRI han acabado coincidiendo, como largamente se había vaticinado, en la metralla sucia contra el candidato de las izquierdas, a quien a estas alturas ya consideran abiertamente un peligroso objetivo al que deben abatir en términos mediáticos, electorales y sociales.

Presionados por el factor 132 que masivamente ha colocado en continuos bretes a Enrique Peña Nieto en donde quiera que se aparece, por la inocultable dilución de la mala opereta divisoria que pretendían sostener mediante hipocresías josefinas, y por el acelerado ascenso socialmente palpable de Andrés Manuel López Obrador como única opción de cambio, las verdaderas cúpulas rectoras del país han cerrado filas para desatar una versión actualizada de la inmunda guerra propagandística de 2006 (en especial con los nuevos espots con los que reviven los episodios de René Bejarano y del plantón de Reforma), sumir al país en una situación de incertidumbre y temor que propicie el voto conservador (utilizando de manera criminal la caída del peso frente al dólar como resultado del ascenso electoral de AMLO) y la siembra evidente de errores procesales en la ruta electoral que generen condiciones para la operación fraudulenta de especialistas adversos a la única candidatura reformista superviviente.

Las caretas han caído y se ha entrado ya en la fase del exterminio político del adversario. Por ello se recurre abiertamente a la tonalidad amenazante en la locución, a las imágenes estremecedoras, a lo inmobiliario en riesgo, al terrorismo económico, a la selección de gestos duros de AMLO y a la fraseología apenas renovada que vuelve a promover al tabasqueño como todavía peor peligro para México. No puede haber demostración más contundente del ascenso de López Obrador en las tendencias de voto (las reales, no las correspondientes a la otra faceta del fraude, la de las encuestas tramposas que han pretendido imponer una percepción encopetada que ahora no resiste ninguna confrontación con la realidad insurrecta) que esta desesperada avalancha de lodo que han soltado contra el perredista con la esperanza de rescatarse ellos mismos de entre los saldos nauseabundos.

Carcajadas macabras del panismo contra el peñanietismo que en son contribución de fondo al envenenamiento de la política y la instauración del miedo. Josefina, que no tiene nada que ganar, se burla del aspirante priísta y sus promesas y acompañantes, aunque eso va más allá de ella misma, accidental figura tragicómica de un libreto que nunca ha conocido más que en cumplimiento sobre la marcha de las líneas que le van soltando. Entre el cortinaje de los poderes amancebados está la dupla PRI-PAN, unida en lo alto por los intereses compartidos en peligro, aunque mantengan sus propias batallas bilaterales en busca de redefiniciones del botín deseado.

PAN y PRI pelean con intensidad para definir los porcentajes de ganancia que aspiran a tener cuando liquiden a su adversario tabasqueño y sellen entre generosidades mediáticas la reunificación de bandos en aras del “supremo interés nacional”. Felipe amaga con aprehender a los personajes más pringosos del catálogo del peñanietismo financista, los dos ex gobernadores de Tamaulipas que siempre se han cantado como piezas electorales de caza. Pero, al mismo tiempo, la banca jarocha PGR devuelve con intereses acumulados los veinticinco millones en maletas voladoras que desde Veracruz se habían enviado a Toluca.

Calderón aprieta al PRI, pero no tanto. Electoreras apariencias cumplidoras de justicia contra personajes norteños indefendibles (Tomás Yarrington y Eugenio Hernández) para tratar de levantar la cosecha de blanco y azul y así aumentar el volumen accionario del negocio sexenal a compartir. Mientras tanto, el gran defraudador electoral de 2006 aparece para promover el regreso a Los Pinos del PRI que supuestamente él había botado con tintes épicos luego convertidos en chiste sexenal de tortazos.

Chente el defraudador electoral salta para inducir el voto “útil” del panismo rumbo a las arcas del ex gobernador del estado de México que en las alturas reales de su copete lleva la marca del salinismo que es punto de convergencia de todos quienes creen llegada la hora de cerrar filas bélicas contra el pálido izquierdismo pejista que en las condiciones actuales resulta casi una amenaza revolucionaria para las elites acostumbradas a imponer a sus gerentes políticos al precio que sea necesario. Tan evidente es el uso táctico que se hace del deslenguado extraído del rancho San Cristóbal que el PAN, la difuminada Vázquez Mota y el propio Calderón juegan a no darle importancia al lance favorable al PRI que ha protagonizado Chente intocado antes y ahora por su papel en el fraude de 2006.

El angustiado Peña Nieto, por su parte, se hace rodear de presuntas fuerzas opositoras que hoy caen rendidas ante su encanto programático. Rosario Robles por delante y ya no hay mucho que sea necesario decir. Además, Arce y Círigo, antiguos usuarios de la izquierda y la ex panista electoralmente despechada, Lía Limón. Escenografía para consumo acrítico mientras avanzan los ejércitos de la defraudación electoral, financiados por los cárteles de gobernadores y ex gobernadores con cuota de votos a conseguir a como dé lugar.

Y un fantasma recorre el IFE, el fantasma de Leonardo Ugaldés Zurita. Misterioso pero sugestivo crecimiento de la lista de votantes en las zonas no urbanas (rurales) aunque los índices oficiales muestran una tendencia demográfica inversa: el voto verde del priísmo clásico es abonado con reacomodos que no permiten sospechas sino certidumbre. Y las constantes referencias a la escasa o nula preparación de funcionarios de casilla que presagian confusiones y desorden proporcionalmente preparados.

(Fragmento). Texto completo aquí. Recomendable nota periodística complementaria aquí.

martes, mayo 08, 2012

Mentiras calderónicas en el debate...
Ay, Chepina... pos donde andabas?

 “ Sí soy diferente, porque vengo de dos gobiernos que no han endeudado ni hipotecado la vida de tus hijos”.
¡Zas! Qué temeraria. ¿Pues dónde estuvo la señora los últimos 12 años, que de plano le pasó de noche el ostentoso crecimiento de la deuda pública? Tal vez se concentró en revisar el abultado endeudamiento público de Coahuila (tampoco registró el de otras entidades de la República, igualmente grueso), pero el vertiginoso aumento del débito federal no más no lo vio, según dice.
Son increíbles muchas de las afirmaciones que la señora Vázquez Mota hizo a lo largo del “debate”, como las de otros candidatos, pero ¿en serio cree que los dos sexenios panistas, especialmente el de Calderón, no endeudaron ni hipotecaron “la vida de tus hijos”? ¿Qué será? ¿Severos problemas visuales, negación absoluta de la realidad, o de plano generosa tomadura de pelo para el respetable?
Si un incremento superior a 13 puntos porcentuales del producto interno bruto resulta invisible para ella, pues le urgen anteojos de altísima graduación –se recomienda fondo de botella– para detectar la triste realidad nacional en esta materia, como en tantas otras.
La estadística oficial (Secretaría de Hacienda) nos ilustra al respecto: al cierre del año 2000 –es decir, cuando Vicente Fox comenzó a despachar en Los Pinos– el saldo de la deuda pública total neta representaba 19.9 por ciento del producto interno bruto; casi 12 años después (al concluir marzo de 2012, y a punto de que Felipe Calderón abandone la residencia oficial), tal proporción se había elevado a 33.1 por ciento del PIB, o lo que es lo mismo, una diferencia de 13.2 puntos porcentuales entre una fecha (la llegada de Fox) y otra (la cercana salida de Calderón).
He allí lo que Josefina Vázquez Mota de plano “no vio”, y, por lo mismo le permitió decir, sin sonrojarse, que “vengo de dos gobiernos que no han endeudado ni hipotecado la vida de tus hijos”. Y se quedó tan tranquila.
De acuerdo con la fuente estadística de referencia, en diciembre de 2000 el saldo de la deuda interna neta del sector público federal (que incluye el débito neto del gobierno federal, de los organismos y empresas controladas y de la banca de desarrollo) ascendió a 606 mil 182.2 millones de pesos, monto equivalente a 9.8 por ciento del producto interno bruto de entonces. Por su lado, el saldo de la deuda externa neta de igual sector sumó 76 mil 11.4 millones de dólares, igual a 10.1 por ciento del PIB. El monto conjunto de ambos renglones representó el 19.9 por ciento del producto interno bruto.
Casi 12 años después, al cierre de marzo de 2012, el monto de la deuda interna neta del sector público federal ascendió a 3 billones 372 mil 85.2 millones de pesos (456 por ciento de incremento nominal con respecto al saldo de diciembre de 2000), equivalente a 23 por ciento del producto interno bruto, mientras el relativo a la deuda externa neta del propio sector llegó a 116 mil 360.2 millones de dólares (alrededor de 53 por ciento de aumento nominal en comparación con el último mes de 2000), un saldo equivalente a 10.1 por ciento del PIB. El monto conjunto de ambos renglones representó 33.1 por ciento del producto interno bruto.
Así, en los 12 años de gobiernos panistas, de los que viene Josefina Vázquez Mota, según su propio dicho, el saldo de la deuda neta total del sector público federal (interna y externa) se incrementó 66.33 por ciento en términos reales, al pasar de representar 19.9 por ciento del producto interno bruto en diciembre de 2000 a 33.1 por ciento del PIB en marzo de 2012. Con estas cifras oficiales, ¿con qué cara La Jefa presume al respetable que las dos desastrosas administraciones blanquiazules (Foxilandia y Calderolandia) “no han endeudado ni hipotecado la vida de tus hijos”?
Las rebanadas del pastel
Lo mejor del caso es que el gobierno panista que mayor responsabilidad tiene en el ostentoso incremento del saldo de la deuda pública es el del actual inquilino de Los Pinos, es decir, el encabezado por el mismo personaje que en su campaña electoral (2006), junto con su partido político, el PAN, sin recato alguno ofrecía: “hay formas de que México avance sin deudas. ¡Felipe Calderón te dirá cómo!”…
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Columna México, S.A., por Carlos Fernández-Vega, La Jornada, 8 mayo 2012. Texto completo aquí.
Cartón: del monero Hernández, of course. 

viernes, diciembre 04, 2009

No a los alimentos transgenicos!
Este establecimiento se suma a la campaña internacional e invita a su apreciable y fina parroquia a hacer lo propio, denunciando su siembra, comercializacion y consumo.

Cuidado: las irresponsables autoridade$ agropecuarias ya autorizaron su introducion al pais.