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lunes, noviembre 01, 2010


Retablo Mayor
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En lo sucesivo, mientras la andadura virtuosa continúe, cada dia de muertos presentaremos a nuestros personajes consentidos en la imágen de su retablo, del retablo mayor de la casa.
Contiene nombres de aquellos que guían, modelan y adornan el espíritu de este sacrosanto lugar de sesteo y amussement de sirenas, transeúntes, licenciados y pulqueros. Son seres de otros tiempos que dejaron bién grabada su impronta en el mundo. A algunos ya casi nadie los recuerda; la luz de otros fulgura cada día con más fuerza. Son los padres sagrados de La Virtud, sus padrinos y madrinas, la parentela que mora en los cielos y en los infiernos, y allá seguirá por el resto de la eternidad.
Nuestros padrinos de lujo, don Omar Khayyam y don José Guadalupe Posada brindan calor y apapachan a todos por estos días. A todos les sirve su jícara de pulque virtual a discreción o. si lo prefieren, se les asigna barrica personal para libaciones por inmersión. A todos se les pone su veladora en vaso y su ramo de flores de zempasúchil. A todos se les venera y agasaja con mimo casero y se les hace venir en las tertulias de luna llena, cuando afuera los coyotes aúllan por el monte y acá, en el salón, ya de madrugada, bajan los duendes a hacer de las suyas.
Es menester dejar claro que no están todos los que son, ni son todos los que están.
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San Pascual Bailón no está porque salió al mercado a comprar cebollas y un tenemaste para el fogón, y no contestó cuando pasaron lista de presente para la foto.  El nombre de Posada tampoco apaece porque éste se negó de plano, alegando que él era solamente el encargado de "los papelitos y las calacas de ocasión"
También tenemos en el muro, a la vista del público y junto al retablo mayor, la sección denominada "Purgatorium Vivarium Pasajerum" en la que -acertó usted- se colocan temporalmente algunos nombres de candidatos en espera de pasar a éste.  Actualmente dicha sección se encuenta desierta, ya que recientemente se ha decidido borrar (con thinner y cepillo) los nombres de Carlos Fuentes, Felipe González (el andalúz, no confundir con otros) y Cuauhtémoc Cárdenas. 
Hoy, después de leer esta entrada, varios parroquianos de pro se acercaron indignados al comité de nomenclatura y exigieron incluir el nombre del protervo monero Rius en esta sección. Vox populi vox dei.

viernes, junio 18, 2010

Asuntos del género:
Va de pulquerías.

No es que nos hayamos olvidado el género nuestro, por andar de veleidosos, hablando de lo jodido que se encuentra el país en todos los aspectos; de las vergüenzas nacionales, del presidente espurio que padecemos, y que día con día nos sorprende con nuevas mentiras y engañifas, o de los miserables y corrompidos empresarios y eclesiásticos totonacas, o de otros tópicos candentes que nos trae cotidianamente nuestra distinguida clientela y acostumbra glosar luego en memorables tertulias bañadas con los mejores pulques de los llanos y otras regiones del altiplano.
Vaya aquí una entrañable evocación de aquellas chispeantes fiestas del espíritu del humor que tenían lugar todos los viernes por la tarde en un recinto de singular prosapia, debido al magistral discurrir de la grey asistente: la cantina La Negrita, de Mérida, Yucatán, en los felices años ochentas. No se si aún se escenifican las sesudas e hilarantes tertulias; si es así, y el elenco actual conserva lo castizo del antiguo, incluyendo a su cantinero concertador, La Ranita, deberían declararlas Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Las sesiones de La Virtud, por cierto, muy pronto podrán ser vistas en todo el planeta en vivo y en tiempo real, ya que instalaremos una web cam en nuestro salón principal, como en la Tremenda Corte de la Nación.
Este antro virtual de sesteo, trasiego y solaz de musas y faunos es, ante todo –como reza el cartelito de arriba- una galería con expendio de pulque en la trastienda (y que opera, no lo olvidemos, sin contar todavía con la bendición papal de rigor).
El pulque es pues el elemento que aporta sustancia vital no solo a su discurso existencial, sino a toda la fenomenología de sus disquisiciones y avatares temáticos.
En esta entrada presentamos una imágen del arribo mañanero del género a un clásico establecimiento del ramo en la ciudad de México, en los años tempranos del siglo pasado; y otra, facsimilar de la Canción del Pulquero, de una de aquellas hojas que elaboraba con su ingenio y su buril don José Guadalupe Posada en la Imprenta Vanegas Arroyo.


Para apreciar en toda su exquisitez esta última, se sugiere pinchar en la imagen.
Si alguno se la quiere aprender de memoria para impresionar a alguna moza, le rogamos consultar primeramente a su confesor.
Asimismo, nos recuerda Curro Copetes, nuestro pulqueservidor estrella y ex-bandeillero de Apizaco, que dejemos bien claro que no respondemos por lo que pueda suceder a quién tenga la ocurrencia de cantársela al oído a su amorcito sin antes haberse enjuagado con Astringosol la cavidad bucal, para eliminar todo rastro del aroma delicioso del licor del maguey.
Ay, ay, ay,
Tu pestaña adormecida
y el fuego de tu pasión,
son los que le dan la vida,
a mi pobre corazón.