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jueves, diciembre 19, 2013

Bien comido, brilloso, de riñón cubierto, el tal Basilio.

Sensacional aumento al salario mínimo.
No se pierda el último párrafo: es bellísimo.

Una fantasmal y surrealista cosa llamada "Comisión Nacional de los Salarios Mínimos" al servicio del gobierno modernizador y revolucionario del licenciado Peña acordó ayer otorgar un aumento general de 3.9 por ciento a los salarios mínimos para 2014. El secretario del Trabajo -alhaja innenerrable del team- aseguró que dicha alza representa una “pequeña recuperación del poder adquisitivo de los mexicanos”, pues es “superior a la expectativa inflacionaria”. 
Ahora los trabajadores de la zona B -donde se encuentra Coahuila- ganarán 63.77 pesos diarios jornada de trabajo, es decir, 2.39 pesos más al día.
O sea, para comprar unas cinco tortillas.
Por su parte, un carcamán llamado Basilio González Núñez, que preside la referida comisión desde hace más de veinte años, se acomodó el nudo de la corbata, se acicaló el copete añadido recientemente a su peluca y, con voz engolada y expresión toluqueña, dijo:...tá-tá-tá-táaaan:.... 
“El incremento salarial es para contribuir a fortalecer la agenda de reformas transformadoras instrumentadas durante el presente año, que han creado expectativas de que México supere el largo periodo de bajo crecimiento y logre una actividad económica sostenida e incluyente que contribuya de manera decidida a la creación de empleo e incremente el poder adquisitivo de los mexicanos”.
Y recibió el unánime y caluroso aplauso de los todos los presentes.

martes, junio 25, 2013



Oxford teacup pinky up...
The Economist o el ridículo.

El semanario británico The Economist está considerado como la biblia del pensamiento neoliberal. Aunque se trata de una institución de enorme prestigio, una de sus políticas editoriales es la de que los autores no firman los textos que en él publican. 
En su edición más reciente se pueden leer las delicias que transcribimos enseguida, escritas por una mano incógnita pero sin duda enormemente influyente entre la grey global de aquella religión, habida cuenta del posicionamiento mediático internacional de ese periódico:
 “Los mexicanos se están volviendo demasiado burgueses como para cruzar ilegalmente a Estados Unidos”.
“Actualmente, los mexicanos prefieren quedarse en la secundaria que afrontar los riesgos del desierto, las serpientes de cascabel, los bandidos asesinos y La Migra. (…) Ahora, antes de emigrar, son mucho más propensos a tener un título que hace siete años. Y la escolaridad en los jóvenes mexicanos de 15 a 19 años es bastante similar a la de Estados Unidos (sic del comité editorial de Pulques Finos La Virtud amenizado con acordes de la bonita canción intitulada “Arrieros somos”).
“Si los trabajadores más educados emigran aumenta su capacidad para generar ingresos”. (oh, my lord, this is indeed such a discovery, write it down, Mr. Bean!)
“Esto da más oportunidades de alcanzar la clase media cuando ellos y sus recursos llegan a México. (¡ándale, Pancho, let´s go p´al otro lado and reach it quickly!) En cuyo caso, cada vez menos tendrán que emigrar a El Norte. Eso es progreso real” (Oh, yeah)
Luego de leer lo anterior, el escrerbidor junta las manos, levanta la mirada al altísimo y exclama confundido:   --Qué será esto, my God?, qué será?
  --Efectos de endogamia genético-dialéctica entre los académicos británicos que se ocupan de la economía política internacional?
  --Estupidez neoliberal ordinaria?
  --Ignorancia supina del autor?
  --Perfidia clásica del tan conocido Albión rancio y con monóculo que confunde Monterrey con Montevideo?
  --Muestra patética de la decadencia del pensamiento analítico europeo en medio de la debacle?
  --Voz gangosa de algún fanático de cabellos rubios y  bombín llamando a la oración global desde la Torre de Marfil de Londres?
  --Rebuzno de un exitoso director de cine hollywoodense invitado por The Economist para escribir sobre geopolítica global?
  --Ojeriza vengativa de un profesor de Cambridge recién regresado de vacaciones, aún bajo los efectos del cebiche acapulqueño, con su rollo de papel sanitario al lado de la compu?
  --Acaso la difunta Tatcher tocada de toga doctoral burlándose de los mexicanitos harapientos desde su reino en las tinieblas desde las profundidades del más allá?
Júzguelo usted mismo leyendo no la liga a The Economist en inglés (inútil vanidad, p´a qué) sino la nota en la revista Proceso aquí mero

martes, febrero 28, 2012

Vivir mejor... con el bolsillo limpio y los pelos de punta...
En cinco años de Calderón salieron 47 mil 300 mdd de dinero sucio: BdeM

Unos 47 mil 312 millones de dólares salieron de la economía mexicana en los últimos cinco años, por conductos no identificados por el sistema financiero nacional, pero que el Banco de México (BdeM) detectó a través de las diferencias entre las cuentas de ingresos y egresos de divisas con las que elabora la balanza de pagos del país.
Caracterizados por las autoridades reguladoras del sistema bancario y bursátil mexicano como “dinero sucio” o de origen ilícito, esos envíos de recursos al exterior se dieron a razón de 9 mil 500 millones de dólares por año entre 2007 y 2011 y fueron 150 por ciento mayores a los observados en el mismo periodo del gobierno anterior.
Durante el primer gobierno del Partido Acción Nacional (PAN), la balanza de pagos detectó envíos de este tipo al exterior menores a 3 mil 800 millones de dólares al año, hasta sumar alrededor de 18 mil 930 millones de 2001 a 2005.
En 2011 se detectaron envíos netos al exterior de dinero de origen presuntamente oscuro, por un total de 15 mil 437.7 millones de dólares, el más grande hueco contable que registra la historia de la balanza de pagos elaborada por el banco central.
Según los indicadores dados a conocer por el Banco de México, sólo en el cuarto trimestre del año pasado fueron enviados al exterior 13 mil 41.8 millones de dólares de forma y por conductos no identificados a plenitud.
El monto de divisas sacado así del país en 2011 fue, incluso, mayor a la salida neta de divisas detectada a través del renglón de “errores y omisiones” durante el sexenio gubernamental de 2001 a 2006, la cual fue de 15 mil 324.1 millones de dólares. Esto es así porque si bien de 2001 a 2005 salieron 18 mil 930 millones de dólares, en el último año de gobierno del sexenio anterior ingresaron 3 mil 603 millones de origen desconocido.
Dentro de una tendencia ascendente en los últimos cinco años, los especialistas del Banco de México detectaron, por omisión, que entre los ingresos y las salidas de divisas que registran las grandes cuentas de la balanza de pagos del país, hubo 47 mil 312 millones de dólares entre 2007 y 2011 de los que sólo se supo que salieron, pero no tuvieron cabida en los registros establecidos por este sistema contable adoptado por todos los países integrantes del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Esas salidas son equivalentes a 60 por ciento de las divisas que ingresaron del exterior a la economía mexicana como deuda en los últimos cinco años.
Según los registros del banco central, en el último quinquenio hubo un ingreso neto de 81 mil 300 millones de dólares como préstamos del exterior, tanto al sector público como al privado, los cuales fueron puntualmente identificados en el renglón de pasivos de la cuenta de capital de la balanza de pagos.
De acuerdo con este sistema contable, 85 de cada 100 dólares en divisas que arribaron como préstamos del exterior a la banca de desarrollo, la comercial, el sector público no bancario y el sector privado no bancario salieron nuevamente del país en pago de los intereses generados por el endeudamiento en que incurrieron esos mismos entes institucionales.
Así, la cuenta corriente de la balanza de pagos evidencia que entre 2007 y 2011 fueron enviados unos 69 mil 500 millones de dólares al exterior en pago de los intereses por deudas con acreedores externos. Mientras, la cuenta de “errores y omisiones” tomó la medida del hueco que por 47 mil 312 millones de dólares dejaron las divisas de las que se tiene certeza que estuvieron aquí y de las que se sabe que ya partieron.
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Nota de  Juan Antonio Zúñiga, La Jornada, 28 feb. 2012. Cartón del monero Hernández.

martes, agosto 09, 2011

Conferencista invitado.
El mercado para legos.
Marcos Roitman Rosenmann.

Un nuevo dios recorre el mundo, el mercado. Son muchos quienes temen su presencia. Nada más pronunciar su nombre se ponen a temblar, les entra el miedo, pierden la compostura y no saben dónde meterse. Entre sus cualidades destaca la omnipresencia. Su sombra cubre el planeta. Quienes lo provocan sufren la ira del supremo. Posee un hambre insaciable, nunca está satisfecho y exige tributos a diario. Las ofrendas tributadas provienen del sector público. Traga compañías de electricidad, hospitales, redes telefónicas, de navegación, viviendas sociales, universidades, etcétera. Nunca le hace asco a la privatización. Se pierde por la desregulación. Le encanta ver a los suyos portar viandas llenas de contratos basura, trabajo precario y despido libre. Se pirra por la esclavitud infantil, los inmigrantes sin papeles, la trata de blancas, el desahucio por impago o el lavado de dinero. Se atiborra de corrupción, fraude fiscal y subidas de IVA. A banqueros, empresarios y trasnacionales les ofrece, a cambio de profesar su doctrina, un trato de favor. Los exonera de impuestos, pagos a la seguridad social y les otorga el plácet para ejercer la usura. Asimismo, les bendice cuando realizan cualquier transacción donde se cobran comisiones abusivas a costa del sufrimiento de las mayorías sociales empobrecidas.
Invocarlo en vano es una insensatez. Mejor plegarse a sus designios, de lo contrario desata su furia y castiga a los paganos con incertidumbre, miseria, hambre y muerte. Sus seguidores constituyen una secta. Fanáticos que practican rituales de sangre cuyo chivo expiatorio, el Estado del bienestar, degüellan, ofreciendo su cabeza al capital financiero y las trasnacionales. En su nombre se convocan reuniones internacionales, aquelarres en las cuales prima el despilfarro, acompañado de buenas viandas. Son cónclaves cuyos apóstoles se dan a la tarea de redactar homilías y sermones a los infieles. En ellos fijan objetivos e identifican a los enemigos, declarándoles una guerra a muerte. Tras la hecatombe, derrotado el hereje, se le ofrece una paz consistente en la reconstrucción. Es el momento para hacer negocios, repartir comisiones, ahondar en la corrupción y poner gobiernos conversos. Así, el dios mercado se siente satisfecho y pletórico. En caso de resistencia, sus cruzados invaden el territorio permitiendo aumentar los beneficios del complejo industrial-militar, uno de sus más leales seguidores.
Para venerar al nuevo profeta se erigen catedrales. Entre las más conocidas, citamos la sede del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio. Asimismo, un lugar rancio se transforma en templo de peregrinación diaria, las bolsas de valores. De allí emanan los oráculos para el conjunto de los mortales. Con un lenguaje críptico nos declaman los idus del día. No hay país, grande o pequeño, rico o pobre, que no se precie de tener, al menos, uno de estos templos. Allí, también ventilan sus pecados y bendicen su suerte. Igualmente posee, como toda religión totalitaria, un tribunal inquisidor, un centro para el control de la fe y la doctrina. En este caso son las agencias de calificación de riesgos. Con casi un centenar de ellas esparcidas por el mundo, destacan tres: Standar&Poor’s, Moody’s Investor Service y Fitch Ratings. Al más mínimo desliz se abalanzan sobre el infractor, al cual torturan hasta que se retracte, utilizando todos los métodos a su alcance. La ortodoxia debe ser garantizada a cualquier precio.
Al nuevo dios no hay nada que se le resista, pertenezca al reino vegetal, animal o mineral. Bosques, selvas tropicales, océanos, ríos, plantas, animales, oro, plata, coltán, petróleo, forman parte de los bienes tributados por sus acólitos. El mercado tiene cara de pocos amigos, siempre está dispuesto a provocar el caos. Aunque todo hay que decirlo, hubo un tiempo donde su poder era escaso y sus adoradores unos pocos cientos. Sin embargo, lentamente, sus discípulos fueron tejiendo redes y ganando adeptos hasta convertirlo en dios de dioses. En esta labor de proselitismo se le atribuyeron milagros como bajar la inflación, racionalizar los recursos, gestionar mejor y haber vencido al maligno en forma de comunismo. Con su espada justiciera luchó contra todo aquel que defendiera políticas de igualdad, pleno empleo, redistribución de la renta o patrocinara la inversión pública. Los herejes y resistentes han sido perseguidos. Considerados escoria deben ser destruidos. Sólo les queda un camino, entonar el mea culpa. Y para expiar los pecados tendrán que hacer penitencias. La primera y más destaca consiste en divulgar el evangelio escrito por sus apóstoles: Hayek, Von Mises, Smith, Mandeville, Rawls o Friedman.
La economía de mercado se ha impuesto por la fuerza. Sin poder demostrar ninguno de sus milagros, se refugia en la violencia y ejerce la censura. La mejor manera para garantizar su hegemonía es recurrir al miedo y sembrar la desesperanza. Cada vez que es combatida se aferra a su profecía: “sin mercado no hay vida, intentar controlarlo nos aboca al fracaso como especie. O lo cuidamos y facilitamos su expansión o vendrán tiempos de estanflación, recesión e ingobernabilidad. No habrán centros comerciales, televisores de plasma en 3D, celulares, ordenadores, pensiones, ni crecimiento. Banqueros y empresarios se verán avocados a despedir a millones de gentes y por último se restringirá el uso de tarjetas de crédito. Volveremos a la edad de piedra. Para evitar que la profecía se cumpla y su maldición caiga sobre nuestras almas, debemos mantenernos firmes. La solución propuesta es sencilla, hay que apostatar de la democracia, incluso la representativa, la justicia social, la igualdad, la dignidad, la ética, y la cooperación social para el bien común. ¡¡Por favor soltemos amarras y demos la bienvenida al nuevo mesías!!
En la economía de mercado, sus voceros anuncian la salvación de la humanidad si dejamos actuar su mano invisible mediante la ley de la oferta y demanda. Defensores acérrimos del lucro, la usura, practicantes del individualismo, la moral egoísta, la competitividad y el despilfarro, no tienen escrúpulos en mentir. Tras años de predicar las buenaventuras del dios mercado, ninguna de sus promesas se han cumplido. Más inflación, desempleo, pérdida de derechos sociales y políticos, por tanto involución en los derechos humanos. La crisis actual lo atestigua. Aún así, le rezan, ponen velas y brindan las últimas ofrendas para saciar su hambre de privatización, esperando de esa manera colmar su voraz apetito y apacigüe su ira sacándonos de la crisis. Bienaventurados los incrédulos, de ellos será el reino del mercado. Amén.
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La Jornada, 30 julio 2011. El autor (foto) es un distinguido académico, pensador y analista independiente, chileno-español.