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sábado, noviembre 08, 2014


Bachilleres del ’67

A fines de octubre pasado se reunieron en el Ateneo Fuente de la siempre fresca ciudad de Saltillo mas de medio centenar de chicos y chicas que allí terminaron el bachillerato hace 47 años. 
Aquí vemos a algunos de los caballeros asistentes, por cierto algo photoshopeados por el viejo Cronos.
Esta casa, siempre generosa y soltandose el pelo, pudo enviar a uno de sus chalanes (con gastos pagados) al festejo de reencuentro con sus condiscípulos sesenteros y sesentones. Es el que aparece en tercer lugar desde la derecha. El viaje fue como premio por su buen comportamiento durante lo que va del 2014. 

martes, noviembre 12, 2013


Socialités del encargado del changarro...
Reunión de rucos en el Ateneo Fuente.

El pasado 5 de octubre en la ciudad de Saltillo tuvieron su reunión anual los egresados de bachillerato del Ateneo Fuente en 1967, hace cuarenta y seis años. Al de camisa azul le tocó pronunciar el discurso oficial de la ceremonia en el bello paraninfo de la institución. Después hubo tremendo pachangón y al día siguiente copioso brunch de despedida. Maravillosa y cálida organización, muchas sonrisas, recuerdos, abrazos, reencuentros y buena vibra.
El ruco de marras volvió de este viaje como una sedita, contento, rejuvenecido. Sin embargo, ironías de la vida, al llegar al salón de La Virtud perdió su buen talante cuando "Curro Copetes" le preguntó que cuantos eran los sobrevivientes.

lunes, julio 15, 2013

Ponte la peluca ya...

La casa anuncia jubilosa que acaba de integrar al contenido de su sinfonola (siempre gratuita y abajo, al fondo de la página) el bonito tema musical intitulado "Ponte la peluca" del genial y polifacético Javier Gurruchaga.
Acompañado de su Orquesta Mondragón, el tremebundo artista vasco cantaba con gran éxito esta delicia en la madre patria allá por 1979 y estaba dedicada a los rucos a quienes les faltaba  tierra en la azotea.
La inclusión en nuestro playlist pretende ser un guiño para los caballeros integrantes (sobrevivientes) de la centésima generación del Ateneo Fuente de Saltillo, quienes se reunirán allá el próximo 5 de octubre para celebrar los 46 veranos de su recepción como bachilleres.
En días pasasdos, uno de los vejetes de este singular colectivo, navegando en la web redescubrió esta rola en goear.com y quedó fascinado al escucharla. No se aguantó las ganas; se incorporó y se puso a baliar con energía digna de mejor causa frente a la computadora.
  --Ponte la peluca, ponte la peluca...
  --ponte la peluca, ya!
En esos momentos llegó del súper la señora de la casa. Al abrir la puerta y encontrarse con su viejo tan rocanrolero, la dama, sorprendida, se le quedó mirando por un instante; luego, con infinita calma  puso las bolsas de la compra en el piso. Entonces lo apuntó con índice de fuego, diciéndole con tono ríspido, amenazante:
  --Mira nomás, ya volviste a echarte tus pulques...a tu edad, no se te puede dejar solo, ¡chihuahua!.
Escúchela:

martes, octubre 30, 2012

Bachilleres del '67.

 El pasado fin de semana en la siempre bella ciudad de Saltillo se reunieron los bachilleres de la centésima generación del glorioso Ateneo Fuente. Celebraron por todo lo alto los 45 años de haber egresado de su preparatoria.
Allí estuvo el sub-comandante de este antro. Si quieren saber cuál de todos es, amplíen la imágen y lo ubican al lado izquierdo, justo debajo de la segunda "a" de la palabra Aniversario.

miércoles, junio 27, 2012

Del poeta Froilán a Fuente ovejuna: Votad!

Pulques Finos La Virtud no es, como pudiera pensarse, un sórdido refugio de viejos barrigones, rufianes insolentes y otras especies de esas que empollan, se crían y pastan en el solar patrio y son afectos a la reprobable ingesta de los néctares y elíxires que brinda a sus hijitos mexicanos la diosa Mayahuel.
Por ese antro virtual trasiegan variopintos personajes, individuos de toda laya que, virtuales y todo, liban, sestean y discuten; vociferan, rebuznan y echan sus penas al viento; los hay obreros, comerciantes, jurisconsultos y curas de pueblo, vagos, pintores y vejetes jubilados, cantantes de ópera, mentores moreiristas (o sea, profes; bueno, también de los que se la mientan a aquél, you know), inventores de extrañas marinolas, literatos y banderilleros en retiro; algunas mozas del partido caen de vez en cuando, eso sí, acompañadas casi siempre por clérigos de alto copete.
Todos los parroquianos tienen su gracia. Todos echan su cuarto de espadas, cada quien en lo suyo; el repertorio de habilidades y maromas de nuestros habitués es muy rico y variado, acá el mas pelón se hace trenzas. Hay quién sabe latín y dialectos ancestrales de Mesopotamia. Ah, y nuestra enchiladera –desde tiempos de la colonia, en todo expendio de neutles hay una- es licenciada en Ciencias Políticas.
Aquí tenemos de todo, como en botica. No en balde alguno ha dicho que el espíritu que sopla en nuestro salón es el espíritu de rebotica.
Presentamos -sin falsa modestia- una bonita muestra típica.
Se trata de un poema de los que se avienta el ínclito Froilán, místico poeta callejero de la misma línea de aquél "Adrián el Economista UU" que deambulaba echando jeremiadas y otras meadas por las calles del Saltillo de aquellos felices días del pulquero en el Ateneo Fuente, allá por los 60s del siglo pasado.
Este singular personaje (emparentado de lejos con otro vate glorioso, el guanajuatnse Margarito Ledesma) vagaba sin rumbo por la vida seguido por sus canes famélicos, desde los lejanos días en que el monero Rius clausuró Los Agachados. Una tarde, el poeta asomó la naríz, entró a La Virtud y pasó a nuestro mingitorio; luego se sentó un rato, le ofrecimos una jícara de curado de guanábana y se quedó.
Lo adoptamos acá en La Virtud y hoy este bardo callejero es una de nuestras estrellas de mayor fulgor y prosapia.
El viejo es de pocas palabras y de carácter algo agrio. Escribe, como Adrián el de Saltillo, en trozos de papel de estraza que va pepenando por donde pasa; siempre se le ve, aquerenciado en la cabecera de nuestra barra, tal como Hemingway en El Floridita de La Habana. Allí medita y crea sus ensoñaciones y hondas filosofías, mientras su honorable guardia perruna dormita al lado.
Bueno, ya estuvo, aquí va su última entrega:


Votad, Fuente ovejuna mexicana!

Votad, Fuente ovejuna mexicana.
Votad, votad, votad.
Mas no votéis al aventón, cual mensos,
no lo hagáis con el hígado, estómago o fundículo(*).
El cerebro es el órgano que debe utilizarse
para estos menesteres.
Es el momento de cobrarse caro
todas las que os han hecho.

Pensad un momentito,
no votéis a lo loco,
no echéis a la basura esa arma que es tu voto;
es un voto y no es poco: son el tuyo y millones.
El voto es una piedra,
la piedra es tu venganza.
Potente es la pedrada,
apunta bien y lanza.
arrojadla con fuerza,
con tino y con potencia,
directo a la cabeza,
que es donde más les duele,
entre ceja y oreja,
sonadles en la madre.
Que no te tiemble el brazo,
no falles el madrazo.
políticos bribones, hatajo de cabrones.
vendepatrias hipócritas,
sinverguenzas, ladrones.
Que no te tiemble el brazo,
no falles el madrazo.

Votad, Fuente ovejunos:
es la oportunidad,
no la dejéis pasar porque es preciso
chingar a los traidores con el voto,
castigar vende patrias, zurrar beatas,
no importan maremotos ni bravatas,
que ya se aplacarán.

Levantad esa frente,
acordáos de aquél indio tan valiente,
que salió de este pueblo, de esta gente,
honrad la dignidad.
Y mirad hacia arriba, buscaos en las estrellas,
en meteoros, cometas, galaxias y planetas;
no miréis hacia el suelo,
ya está bueno, ovejunos,
ya sois muchos, no algunos,
votad, votad, votad.


(*) fundículo: extraño órgano del sistema volitivo-encéfalo-calcáneo. Este vocablo suele usarse también a modo de comodín en ciertos ejercicios de retórica avanzada y solfeo. El arcipreste Catón de Saltillo lo cita con frecuencia en sus encíclicas y anatemas.