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sábado, diciembre 21, 2013

Imágenes motivacionales...
La chota rondando en las alturas.

Nunca imaginó "El Orejano", nuestro especialista en gráfica digital y especies menores que al colgar esta bonita fotografía en el muro del salón, se iba a propiciar que los ánimos de los parroquianos fuesen a soliviantarse de tan estridente manera. El griterío y la bullanga alcanzaron cotas inéditas.
--¿Qué arcanas razones mueven al pueblo llano del barrio a hacer mofa cruel de los gendarmes?
Por así convenir a sus intereses y no meneale a tópicos relativos a las fuerzas públicas (que hoy parecen retomar sus viejas épocas gloriosas), la casa se abstiene de publicar los hondos comentarios de nuestro público pulquero y sus abundantes y floridas expresiones.
Solo nos atrevemos a referir lo que dijo la señora Chacharelli en el departamento de mujeres cuando, curiosa como de costumbre, asomó la cabeza por el ventanuco que da al salón de La Virtud y miró al gendarme de la foto en su bicicleta, en lo alto de una pared:
--Ándale, pendejo, nomás parpadea tantito y ya verás...y luego soltó su maravillosa carcajada de gorgona totalmente Palacio.
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Gracias a Von Aisaider, de Flickr, por la foto.

viernes, marzo 22, 2013

Convivencia alegórica...
El artista, la chota, y el barril.

Cuando en Pulques Finos "La Virtud" se logra la sana convivencia de un parroquiano (de oficio malabarista de circo) y los atentos gendarmes que vigilan el cumplimiento de la ley y el orden en nuestro barrio, se producen momentos mágicos como el que vemos en la foto. 
Dice el patrón que en tales efluvios de camaradería e inspiración bajan los duendes gitanos y se detiene el tiempo.
En nuestro salón se reproduce entonces el brillo de los astros, burbujean de júbilo nuestras deliciosas existencias de pulque y resuenan en el ambiente exquisitas melodías celestiales.
Al terminar el numerito se desgrana un plauso general del respetable y se prodigan nutridos brindis y abrazos. 
Salud! 

miércoles, noviembre 16, 2011


Mini celda callejera para borrachos.

En su estupenda galería de flickr, John McNab nos comparte esta interesante fotografía tomada en el año de 1905 en Denver, Colorado.
Lo único que se sabe al respecto es que el alcalde de la ciudad, el sheriff o alguna autoridad local tuvieron la idea de construir celdas o cárceles unipersonales para encerrar a los ebrios callejeros de modo temporal, mientras llegaba la “Julia”, un emblemático transporte motorizado con barrotes en las ventanillas que se usaba para conducir como pollos a los infractores del órden público a la comisaría o estación de policía.
Los beodos abundaban por aquel entonces en las calles de la joven ciudad, a tal grado que constituían un problema social que reclamaba soluciones novedosas como la que se muestra arriba. Esta celda estaba localizada en la céntrica Larimer Street que, por lo que puede notarse, no tenía pavimento.
Nótese también el porte del alegre caballero tambalante que, con su bombín ladeado mira sonriente hacia la cámara y está a punto de convertirse en huésped de honor del pequeño e incómodo “bote”.
A lo mejor por eso acá le dicen así a la cárcel: el bote. Nótese asimismo el infaltable perro callejero que imprime un toque de distinción a la escena.

viernes, julio 01, 2011


Al bote por indecentes...

Escena ejemplarizante de lo que acontece con las mujeres que se bañan con poca ropa en los SPAs de Comanjilla, Guanajuato, o en las templadas riveras del lago de Chapala, Jalisco, balnearios donde imperan de nuevo (ya era tiempo, caramba!) las mas puras prácticas de moral social y católico recato, gracias a la firmeza de sus autoridades civiles y eclesiásticas?
Nanay, amigos, nada de eso; la foto es de los años veinte del pasado siglo en un pueblecito de Missouri, USA, donde la policía llegó sin previo aviso y se cargó a la fuerza a las féminas más provocativas y descaradas que estaban tomando sus baños en vestimentas impropias e indecentes. 
Destacan en la imágen la colaboración de un valiente comando de damas de la Vela Perpetua protestante trabajando hombro con hombro con un grupo de caballeros puritanos locales y el beneplácito del público en general.
  --Qué se habrán creído éstas encueradas...que estaban en Saint Tropez o en Marbella...o qué?

viernes, julio 31, 2009


La Chota!!!

Desde hace algunos días tenemos observadores permanentes en la acera de enfrente. Se encuentran allí día y noche, justo cruzando la calle, a unos metros a las puertas de La Virtud.
Se trata de dos oficiales de policía y un soplón de civil.
Presumimos que este es el famoso don Pilar, el abuelito de El Jackson, torvo individuo este que les hace trabajos sucios a los Legionarios del Pisto, a algunos fenicios de Cancanaco y a la censura local.
Fíjense como nos observan; no se pierden detalle; toman nota de quien entra y quien sale de nuestro establecimiento y hasta se muestran desafiantes y provocadores, caminando sobre la banqueta y haciendo florituras con la macana.
No se mueven de su lugar; solo caminan unos metros y se dan la vuelta para llamar por el celular o recibir misteriosas llamadas.
Hace un rato, cuando llego “Curro Copetes” a trabajar, dijo:
--Ahora verán como hago enchilarse a estos cuicos!
Se desató el mandil y luego extrajo un par de banderillas de entre los avíos de torear que siempre lleva consigo; se emplazó entonces a mitad de la calle y, componiendo la figura, pasito a paso, palitroques en mano, levantó los brazos y caminó hacia ellos, moviendo el torso a los lados rítmicamente, con gracia gitana.
Dando pasos cortos y unos saltitos, garboso y pinturero, como si estuviera fernte a un bravo astado en una plaza abarrotada de público, los citó de largo:
--Aja, toro…aja…ea...toro…aja!
Hubieran ustedes visto como se enrojecieron los tres chotas de puro coraje.
El único que se atrevió a embestirle a nuestro banderillero y despachador tlaxcalteca fue el viejo: trastrabillando y balbuceando insultos y mentadas, se le dejó venir con la intención, no de cornearlo, sino de tacklearlo, pero el Curro, con la agilidad que lo caracteriza, le dibujó un torerísimo quiebro y, haciendo la suerte de Calafia, le clavó el par de garapullos en el ala del cochambroso sombrero, al tiempo que el enfurecido Don Pilar azotaba de bruces en un charco de agua, a mitad de la calle.

Hijole, hubieran visto!
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Foto de The San Diego Historic Society.